Una Serie de Reportajes:

“19.000 niños enfrentan penurias para educarse en escuelas unidocentes”;

“Los niños enfrentan una serie de penurias para estudiar que van desde las económicas en su casa hasta falta de internet, libros y útiles en sus escuelas, cuya infraestructura, a veces, está en mala condición.

El trabajo también es parte de sus vidas. Después de clases, Jessica dedica sus tardes a buscar carnada para pescar; lo hace para que su madre la venda a los pescadores del puerto, en Puntarenas.

En esa tarea, no pocas veces el sol le quema la piel o se expone a la “picadura” de una mantarraya. A cambio de todo ese esfuerzo, la familia recibe un pago mínimo para sostenerse.” …

“La historia de Jessica es similar a la que viven otros 19.132 niños que asisten a una de las 1.475 escuelas unidocentes del país, ubicadas casi en su totalidad en la zona rural. Estos centros son el 36% del total nacional (4.107) y tienen entre uno y 30 alumnos.” …

“Carrera de obstáculos se interpone entre graduados de unidocentes y el colegio”;

“Ángela Quesada y Jhon Campos son egresados de una escuela unidocente. Ambos están en edad de ir al colegio, pero solo Jhon asiste.

Aunque Ángela fue el primer promedio en la escuela de Flor de Islita, Puntarenas, eso no le bastó para ir a la secundaria. La marea la detuvo. Cada vez que subía era imposible salir del manglar sin correr el riesgo de ahogarse. Por eso, dejó el colegio y se dedicó a la pesca.

Jhon tuvo mejor suerte. Para andar por el escabroso camino que separa su casa del colegio, en Golfito, su tío le regaló un cuadraciclo.” …

“Maestros sacrifican comodidad para construir el futuro de sus alumnos”;

“Óscar Castro dejó su natal Pérez Zeledón para aceptar una plaza como docente en la escuela de Flor de Islita, Puntarenas. Allí no solo educa a 8 niños, también vive en carne propia las carencias que agobian a la comunidad.

Desde que es profesor unidocente -hace 18 años- acumula experiencias que van desde vivir sin luz y agua potable hasta consolar a sus alumnos.

Hace tres meses, los protegió cuando delincuentes, a balazos, intentaron robar las lanchas de pesca de sus padres.” …

“UCR teme que fusión de escuelas pequeñas fomente deserción”;

“Los niños que estudien solos o con menos de cuatro compañeros en una escuela unidocente tendrían que abandonar su centro para unirse a otro en el futuro.

Así ocurriría si el MEP aprueba la fusión de escuelas unidocentes, cuya matrícula oscile entre uno y cinco alumnos y se encuentren en un radio de menos de dos kilómetros de distancia entre sí. La idea es estudiada por la Dirección de Planificación Institucional del Ministerio.

Aunque la medida no está en firme, ya la Universidad de Costa Rica (UCR) advirtió que esa fusión propiciaría la deserción.” …

(Léalos Todos Completos Abajo)

Tristemente Nos Constatan y Nos Confirman la Pasmosa Realidad Que Viven la Mayoría de Nuestros Escolares y Colegiales en las Regiones Más Pobres y Vulnerables de Nuestro País.

¡Así Como en las de Mayor Riesgo Social y Económico!

Y Es Que, Tal y Como lo Señalé Días Atrás en Asamblea Legislativa y Fonabe: Tristes Ejemplos de Hacer las Cosas Por Política y NO Por el País.

El Fonabe tiene ¢49.000 millones para distribuir becas en 2017”.

¿19.132 Niños Enfrentarían Penurias Para Educarse en Escuelas Unidocentes?;

Sí Esos ¢49.000 Millones Para Distribuir en Becas Que Tiene el Fonabe, Estuvieran Disponibles en el 2017 Para Resolver Penurias Como las Jessica.

¿Tendrían Que Afrontar una Carreras Llena de Obstáculos los Graduados de Colegios Unidocentes?

Sí Esos ¢49.000 Millones Para Distribuir en Becas Que Tiene el Fonabe, Estuvieran Disponibles en el 2017 Para Resolver los Obstáculos y Carencias Que Enfrentan Esos Colegios, Su Único Profesor, Y los Estudiantes.

¿Tendrían Esos Maestros Unidocentes Que Sacrificar su Comodidad Para Construir el Futuro de sus Alumnos?

¿Podrían Esos Alumnos Construir un Mejor Futuro Para Sí Mismos?

Sí, ¢49.000 Millones Para Distribuir en Becas Que Tiene el Fonabe, Estuvieran Disponibles en el 2017 Para Ellos.

¡Pero No en la Forma de Becas!, Sino, ¡En la Forma de Ayuda Directa y Efectiva!, ¡A su Escuela o Colegio!, ¡En Infraestructura!, ¡En Útiles Escolares!, ¡En Internet!, ¡En Capacitación Extra!, ¡En Recreación!, ¡En Salud y alimentación!., ¡En …!

Usted Ya Sabe la Respuesta.

Tristemente, Muy Tristemente, Lo Vuelvo a Repetir, “Cuando las Cosas Se Hacen Pensando en la Política y el Bienestar y la Conveniencia Propias, ¡Se Deja de Pensar en el País!, y ¡Mucho Menos en la Ciudadanía!, y ¡En la Gente Que Más lo Necesita!” …

Como Siempre, Si Quiere Leer Más Acerca del Tema Fonabe + Becas + Educación. Ver los Resultados » Abajo.

 

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A diario, miles de niños de la zona rural costarricense dejan sus casas de madrugada para recorrer los extensos y quebrados caminos que los separan de su escuela. En un mismo salón estudian, juntos, compañeros de primero a sexto grado con un solo maestro. Les faltan libros, materiales e Internet, pero les sobran ganas para aprender de español y ciencia. Ni esas carencias, ni las propias de su hogar, los detienen en su ruta de aprendizaje.

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19.000 niños enfrentan penurias para educarse en escuelas unidocentes

Entre febrero y diciembre, Jessica Quesada se levanta, todos los días, a las a las 5:00 a. m. para ir a la escuela. Tiene 12 años y vive en una casa construida con tablas de madera, donde el único cuarto lo comparte con su hermana Ángela y su mamá.

Luego de desayunar se mete a un improvisado baño afuera de su casa, donde una gran bolsa negra sirve de cortina y un palo de madera es el gancho para colgar la ropa.

Ya con su uniforme puesto emprende camino hacia la escuela unidocente de Flor de Islita, en Puntarenas. Ahí todos los niños –desde primero hasta sexto grado– comparten la misma aula, el horario y un mismo profesor.

La historia de Jessica es similar a la que viven otros 19.132 niños que asisten a una de las 1.475 escuelas unidocentes del país, ubicadas casi en su totalidad en la zona rural. Estos centros son el 36% del total nacional (4.107) y tienen entre uno y 30 alumnos.

Los niños enfrentan una serie de penurias para estudiar que van desde las económicas en su casa hasta falta de internet, libros y útiles en sus escuelas, cuya infraestructura, a veces, está en mala condición.

El trabajo también es parte de sus vidas. Después de clases, Jessica dedica sus tardes a buscar carnada para pescar; lo hace para que su madre la venda a los pescadores del puerto, en Puntarenas.

En esa tarea, no pocas veces el sol le quema la piel o se expone a la “picadura” de una mantarraya. A cambio de todo ese esfuerzo, la familia recibe un pago mínimo para sostenerse.

Obligaciones parecidas también tienen los otros niños que viven en Flor de la Islita, una isla que pide auxilio por la violencia que le aqueja. En octubre, una banda de asaltantes entró al manglar y, a balazos, intentó robar los botes de pesca de sus habitantes.

Mientras tanto, Ivania, su hermana, alista gallo pinto con café para todos los niños, quienes aún de madrugada empiezan el viaje de tres kilómetros hasta la escuela unidocente de Santubal.

Las dificultades que enfrentan estos niños y sus padres no les son exclusivas. En Santubal, un pueblo en las faldas del volcán Turrialba, Ilurkin Moya (26 años y madre de dos escolares), se levanta todos los días a la 1:00 a. m. para caminar los dos kilómetros que separan su casa del lago Los Santos.

En ese lago, sagrado para su cultura cabécar, llena dos galones con agua para que sus dos hijos, y tres más de su hermana Ivania, se bañen antes de ir a la escuela.

Al otro lado del país, en Golfito, otra madre, Mireya Delgado también despierta a su hijo de madrugada. Lo hace con la esperanza de que el río Coto tenga suficiente caudal para que Kendall lo cruce en bote y llegue al camino embarrialado que -2,6 kilómetros después- lo conducirá a su escuela.

Aunque no se conocen, todos los días Kendall Araya y los hijos de Ilurkin e Ivania, llevan las botas bien puestas para andar por ríos y quebradas antes de llegar a sus aulas y cumplir su meta de aprender.

Esos obstáculos no los hacen renunciar a la educación. En las escuelas unidocentes solo uno de cada 100 alumnos abandona los libros. No hay razón específica para explicar este hecho, pero según Elbert Mora, asistente de la Escuela de Santubal, ningún resfrío impide a los niños indígenas asistir a la escuela.

Son las 5:00 a.m. Para no ensuciarse el uniforme, Endi, Fiorella y Yorsiani (izq. a der.) se levantan los ruedos de sus pantalones. Apuran el paso para poder llegar a la escuela antes de las 7:00 a. m.

El esfuerzo de estos 19.132 niños no siempre es compensado. Materias como arte, educación física o inglés están ausentes de algunos de estos centros.

Así, mientras la cobertura de ese idioma es del 89% a nivel nacional, apenas llega al 26% de las escuelas unidocentes, donde solo 290 profesores imparten lecciones de esa materia.

El Ministerio de Educación (MEP) no suministró datos sobre el alcance de las otras dos materias, pero su jerarca, Sonia Marta Mora, afirmó que la brecha en inglés debe de reducirse.

“Hemos contemplado alianzas con el Cuerpo de Paz, con voluntarios y organizaciones no gubernamentales. También con la embajada de Estados Unidos y el Centro Cultural Costarricense Norteamericano”, dijo Mora.

Cuando llegan a la escuela de Santubal, todos los estudiantes pasan al comedor antes que a las aulas. Así, el profesor se asegura de que todos los niños vayan a clases bien desayunados.

A las escuelas unidocentes también les faltan libros que se ajusten a su entorno, una advertencia hecha por el Informe Estado de la Educación.

“A estos niños hay que enseñarles a valorar su realidad, sino llegan a lo urbano y lo sienten como un mundo prototípico, en el que deberían de estar inmersos”, advierte Claudio Vargas, encargado de la sección de escuelas unidocentes de la Universidad de Costa Rica.

En ese sentido, su educación también debe considerar que trabajan en el campo y, por lo tanto, carecen de tiempo para hacer tareas fuera del aula.

“En las zonas lecheras, por ejemplo, los niños se levantan en la madrugada, con los papás, para ordeñar a las vacas. Posteriormente, cuando regresan a su casa también se quitan el uniforme, se ponen las botas y se incorporan al trabajo del lugar”, recalca Vargas.

Para él, esa es la razón por la cual en el aula unidocente debe de concentrarse en que los niños logren el mayor aprendizaje y vincularlo a las necesidades futuras de la comunidad.

Luego del desayuno, los alumnos cantan el Himno Nacional y el de su escuela.

Para tratar de solventar algunas de esas carencias, nacieron iniciativas, ciudadanas y empresariales, como la asociación “Libros para Todos”, la cual dota de libros a niños en escuelas vulnerables.

Otra es el programa de computación de la Fundación Quirós Tanzi en 15 de las escuelas unidocentes, el cual integra a las comunidades rurales al mundo tecnológico, dando una computadora personal a cada estudiante.

Pero esos son solo pequeños pasos. Mientras se mejoran las condiciones de las escuelas unidocentes, niños como Jéssica, Kendall y los hermanos Moya, seguirán andando por ríos y trillos con la esperanza de algún día asistir a un colegio y ojalá a la universidad.

Carrera de obstáculos se interpone entre graduados de unidocentes y el colegio

Ángela Quesada y Jhon Campos son egresados de una escuela unidocente. Ambos están en edad de ir al colegio, pero solo Jhon asiste.

Aunque Ángela fue el primer promedio en la escuela de Flor de Islita, Puntarenas, eso no le bastó para ir a la secundaria. La marea la detuvo. Cada vez que subía era imposible salir del manglar sin correr el riesgo de ahogarse. Por eso, dejó el colegio y se dedicó a la pesca.

Los viernes, los estudiantes de la escuela Santubal reciben clases de cabécar con un profesor de la zona, quien habla este dialecto tan fluido como el español.

Jhon tuvo mejor suerte. Para andar por el escabroso camino que separa su casa del colegio, en Golfito, su tío le regaló un cuadraciclo.

“Me levanto a las 5:00 a.m. para darle comida a los animales, el camino para llegar al cole es de 6 kilómetros”, contó el joven, quien cursa el octavo año.

Recorrer caminos peligrosos no es el único reto de Jhon. También debió adaptarse a un nuevo sistema de enseñanza. Pasar de tener un solo maestro a convivir con más estudiantes y profesores.

“Es una transición más dura. Nadie le da ayuda especial a un muchacho porque venga de una escuela unidocente”, menciona la coordinadora del Estado de la Educación, Isabel Román.

¡Una mejenga! A la hora del merecido recreo, un balón de fútbol une a todos los niños en un mismo juego.

A esos obstáculos se enfrentó el científico Iván Vargas, quien asistió a un centro unidocente en San Carlos, a inicios de los 80.

“Viniendo del campo cuando fui al colegio me costaba interactuar con la gente. Estar en un colegio donde había más estudiantes me provocaba timidez. Fue difícil esa transición y aún más la del colegio a la universidad”, contó Vargas, ganador del Premio Nacional de Tecnología 2016 y quien tuvo a cargo el lanzamiento del primer disparo de plasma de Latinoamérica para producir energía eléctrica.

Mientras tanto, al otro extremo del país, en la escuela La Florida de Golfito, la profesora Grace Esquivel les narra a sus alumnos la historia del Duende y la gota de agua.

Para llegar hasta el colegio técnico en Aguas Zarcas, el científico aprovechaba un camión que pasaba por su casa y viajaba en el cajón. Además del largo trayecto diario debía de trabajar en el campo.

“El consejo mío para los niños y adolescentes es mantener el sueño en mente y todos los días hacer algo por alcanzar ese sueño, indistintamente de las situaciones que lo tiren a uno atrás”, menciona el científico Vargas.

Sin embargo, no todos los jóvenes de zona rural, que terminaron la primaria y están en edad de ir al colegio, persisten. Más de 13.000 entre 15 y 17 años guardaron su diploma de primaria y se alejaron de las aulas.

Cada uno con razones distintas detrás de su decisión. Uno de cada tres (35%) lo hizo al perder el interés por continuar las lecciones; mientras uno de cada cinco (23%) no va al colegio porque le cuesta el estudio. Estos datos se extrajeron de la Encuesta Nacional de Hogares del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC) del 2016.

Claudio Vargas, afirma que esa es la realidad a la que se exponen los egresados de centros con un único profesor.

Luego, a media mañana, Kendall Araya disfruta de una merienda que alista la cocinera de la escuela, quien es madre de una de las estudiantes de este centro educativo.

“Fui maestro unidocente por muchos años, precisamente teníamos el problema de que los estudiantes de nuestras escuelas, cuando iban a los liceos, desertaban. Entonces hicimos una telesecundaria, donde se formaban con unos videos que venían de México, con todas las materias”, recuerda Vargas.

Actualmente, el MEP busca alternativas para solventar la falta de colegios secundarios en las zonas rurales alejadas, aprovechando la infraestructura de las propias escuelas para crear dentro de ellas, un liceo rural, donde los alumnos no se sientan ajenos a las experiencias que conocen.

Maestros sacrifican comodidad para construir el futuro de sus alumnos

Óscar Castro dejó su natal Pérez Zeledón para aceptar una plaza como docente en la escuela de Flor de Islita, Puntarenas. Allí no solo educa a 8 niños, también vive en carne propia las carencias que agobian a la comunidad.

Después de comer, Kendall vuelve a clases para colorear al personaje principal de la historia que narraba la profesora Grace: al duende.

Desde que es profesor unidocente -hace 18 años- acumula experiencias que van desde vivir sin luz y agua potable hasta consolar a sus alumnos.

Hace tres meses, los protegió cuando delincuentes, a balazos, intentaron robar las lanchas de pesca de sus padres.

“Usted no sabe lo que es estar durmiendo y que, de un momento a otro, se escuche un tiroteo. Lo primero que hice fue agarrar mi teléfono y llamar al 911. Después de eso, correr con los niños y los papás hacia un extremo de la isla, montarnos en un bote y alejarnos del tiroteo”, recordó el maestro.

Esa zozobra por la violencia no la vive Grace Esquivel, otra maestra unidocente en La Florida de Golfito, pero sí comparte el sacrificio de dejar su casa y a su hijo, seis días a la semana.

Cuando terminan las clases, Kendall se pone de nuevo las botas de hule y se prepara para caminar de vuelta a casa. Lo hace por barriales y quebradas.

Todos los viernes por la tarde, Grace toma un autobús a Palmar Norte, también en Puntarenas. Recorre 90 kilómetros para pasar el sábado con Jahir Ruíz, su hijo, quien entre semana queda al cuidado de sus abuelos.

Teniendo su propia casa, Grace saca de su bolsillo ¢25.000 al mes para alquilar otra y enseñar a sus 10 alumnos. También paga el traslado hasta la escuela, pues el camino no cuenta con carretera pavimentada.

El de Grace no es un caso único. Claudio Vargas, encargado de la sección de escuelas unidocentes de la Universidad de Costa Rica, comenta que otros profesores invierten hasta un total de ¢120.000 para que un chofer los transporte en un vehículo todo terreno, en un viaje ida y vuelta.

La Nación consultó a Anabelle Venegas, jefe de educación primaria del MEP, si se debe reembolsar a los maestros unidocentes el dinero que emplean en transporte y vivienda, pero respondió que no sabía si el presupuesto del MEP daba para eso.

Una vez en la orilla del río, Kendall espera a que su padre salga un momento del trabajo para llevarlo de vuelta a casa en el bote de remos.

Más enfática fue la ministra Sonia Marta Mora, al afirmar que el Estado aspira a pagar un salario suficientemente competitivo para que los maestros cubran esas necesidades. Añadió que a estos docentes se les paga el incentivo de Índice de Desarrollo Social.

Venegas sí recomendó disminuir la carga administrativa que pesa sobre estos educadores, quienes deben encargarse de funciones de director, al carecer estos centros de esa figura. Eso los aleja de su responsabilidad primordial: enseñar a los niños.

Por esa razón, el MEP y el Consejo Nacional de Rectores los capacita para equilibrar esas funciones y mejorar su interacción con los niños y sus padres.

A pesar de todas estas trabas y dificultades, los maestros de escuelas unidocentes son ingeniosos para enseñar. Para su clase de matemática, Óscar Castro creó una tabla con puntos de colores que facilita a los niños de Flor de Islita aprender a multiplicar.

En el río, Kendall dice ver frecuentemente a su animal favorito, el lagarto.

Este año, el premio nacional de educación lo ganó un maestro unidocente: Humberto González Barrantes. González es docente de la escuela de Jocotal de Aserrí, donde le enseña a sus estudiantes por medio del arte y la lectura.

UCR teme que fusión de escuelas pequeñas fomente deserción

Los niños que estudien solos o con menos de cuatro compañeros en una escuela unidocente tendrían que abandonar su centro para unirse a otro en el futuro.

Así ocurriría si el MEP aprueba la fusión de escuelas unidocentes, cuya matrícula oscile entre uno y cinco alumnos y se encuentren en un radio de menos de dos kilómetros de distancia entre sí. La idea es estudiada por la Dirección de Planificación Institucional del Ministerio.

Aunque la medida no está en firme, ya la Universidad de Costa Rica (UCR) advirtió que esa fusión propiciaría la deserción.

Cuando llega a casa, Kendall le enseña a su madre las tareas que le dejó la profesora y se prepara para el examen del día siguiente.

“Si yo quito esa escuela que está ahí le estoy agregando un kilómetro más a ese chiquito que camina. Además, un kilómetro en una zona rural, con la geografía de este país, puede implicar un río de por medio, una pendiente muy grande, una montaña. No es un kilómetro sobre asfalto”, explica Claudio Vargas, encargado de la sección de escuelas unidocentes de la UCR.

Sin embargo, para otros la existencia de estas pequeñas escuelas no se justifica, así está plasmado en el Atlas de la Educación, informe elaborado por el Estado de la Nación.

“Es muy importante entender que muchas veces el mecanismo que operó para construir una escuela unidocente fue la comunidad presionando a un diputado. Y un diputado, por quedar bien con la comunidad, presionaba al MEP y se construía una escuela, aunque estuviera una a un kilómetro de la otra. Era un tema clientelista”, comentó Isabel Román, coordinadora del Estado de la Educación.

Esa versión de presión política fue debatida por la Ministra Mora, quien dijo que, al menos en su administración, esa no ha sido razón para abrir centro educativo alguno.

Finalmente, y después de haber alimentado a los cerdos, patos y aves de la casa, Kendall se sienta en su cuarto a jugar con su imaginación.

Vargas, enfatizó que cuando se trata de un derecho humano como la educación de un niño el tema político o económico nunca debe inclinar la balanza de la decisión.

“La escuela unidocente es el corazón de una comunidad, incluso, en muchos lugares, son la única institución del Estado que existe. Ahí se reúnen para hacer la misa y celebrar las efemérides: el día del padre, el día de la madre, el 15 de setiembre y se hace la graduación de los chiquitos. Entonces la escuela unidocente es un corazón realmente, porque palpita. Le da identidad a una comunidad. Si se muere una escuela, una comunidad muere”, Claudio Vargas, encargado de la sección de escuelas unidocentes de la UCR.

 

Asamblea Legislativa y Fonabe: Tristes Ejemplos de Hacer las Cosas Por Política y NO Por el País

… “

Tristemente el Fonabe, También Nos Da 1 Ejemplo de Como, ¡Hacer Más de Mismo!, “Fonabe tiene ¢49.000 millones para distribuir becas en 2017”.

Obteniendo ¡Los Mismos Resultados de Siempre!, A ¡Nivel Institucional!

LEA: “Fonabe iniciará plan para reducir filas y espera”, ¡Otra Vez!

LEA: “Escolar ciega espera casi dos años por una beca”, ¡Lo Único Que Cambia Es!. ¡El Involucrado y el Caso Particular!, ¡Al Que Hacen Referencia!

¡Tal y Como Ha Sido!, ¡Durante las Últimas 3 Administraciones!

Y Para Citar Solo 2 Ejemplos, De los Más Recientes: Escuela lleva dos años sin aval de becas de Fonabe”, y “Aislamiento oprime a 5.000 personas en el distrito más pobre”. Pero Si Quiere Ver Más, Vea, “Fonabe Becas”.

Pero lo Más Triste de Todo Es Que, Al Igual Que los Diputados(as) de la Asamblea Legislativa, la Institución (Fonabe), Concretamente su Jerarquía Política Administrativa.

Lo Han Hecho, ¡Pensando en la Política!, Concretamente, ¡Pensando en Servilismo Político de la Institución!, Hacia la, ¡Imagen Política del Gobierno!

Tristemente,  ¡NO Pensando en la Ciudadanía!, ¡NO Pensando en Ayudar a los Estudiantes!, ¡A los Que Se Deben!

Y Sí No lo Considera Así, ¡Piense! ¿Cuántas Escuelas Unidocentes o en Zonas Marginales o de Alto Riesgo Social? ¡Se Podrían Construir, Equipar y Mantener!, ¡Con Esos “¢49.000 millones para distribuir”!, ¡Entre Ellas!

¿Cuántos Nuevos Programas de Comedores Escolares, CEM-CINAI, y Similares?

¿A Cuantos Escolares en Pobreza Extrema y Riesgo Social Se les Podría Brindar, No Sólo la Alimentación, Sino También, el Transporte, la Vestimenta (Uniformes), los Útiles y Textos Escolares, Etc; Etc; Etcétera?

¿A Cuántos Colegiales en la Misma Situación?

¿Cuántos Centros de Cómputo, Recreación (Gimnasios) y Centros de Preparación Técnica y Vocación Laboral?

¡Se Podrían Construir, Desarrollar e Implementar!

¡Con Esos “¢49.000 millones para distribuir”!

Pero Tristemente, Muy Tristemente, Cuando las Cosas Se Hacen Pensando en la Política y el Bienestar y la Conveniencia Propias, ¡Se Deja de Pensar en el País!, y ¡Mucho Menos en la Ciudadanía!, y ¡En la Gente Que Más lo Necesita!” …

 

Fonabe + Becas + Educación

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Asamblea Legislativa y Fonabe: Tristes Ejemplos de Hacer las Cosas Por Política y NO Por el País

Nuevamente, y Para No Perder la Costumbre Que la Ha Caracterizado Durante las Últimas 3 Administraciones, la Asamblea Legislativa, Más Concretamente, Algunos de sus Diputados(as). Nos Dan 2 Tristes Ejemplos de Hacer las Cosas Por Política, Por Conveniencia Propia, y Por la (Conveniencia) de sus Amigos Políticos, Económicos y Empresarios. ¡NO Pensando en su País!, y ¡Mucho […]

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Un Interesante artículo de doña Ana Helena Chacón, “Superar la pobreza y la injusticia social”; Señala Claramente las Causas que Ocasionan que el Gobierno No Haya Podido Solucionar el Problema de la Pobreza en Costa Rica; “Nuestras particularidades. Para Costa Rica la situación no es la misma, tenemos nuestras particularidades. No enfrentamos problemas extremos como […]

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El “País destina fuerte suma con respecto al PIB, pero frutos son menores a otras naciones”. La “OCDE advierte de alto gasto en educación y bajos resultados”. La “Organización sugiere que universidades estatales rindan cuentas y cobren más”. “Costa Rica es uno de los países que más gasta en educación respecto a su producción comparada […]

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Lo he dicho muchas veces antes, la Realidad Nacional que Viven los Ticos, Contrasta diametralmente con la Fantasía Neoliberal de Laura Chinchilla en el Ex País más Feliz del Mundo. Hoy una serie de artículos correlacionados, publicados en diferentes medios noticiosos escritos; nos muestran claramente la realidad de ese contraste. El “37% de ayuda estatal […]

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”El Estado emplea 14 grandes programas para otorgar numerosas ayudas a personas de escasos recursos, sin embargo, casi medio millón no reciben ningún apoyo por parte del Gobierno. De las 1.096.000 personas que viven en la miseria, 610.000 perciben algún beneficio estatal. Esto significa que 485.214 pobladores pobres no están cubiertos por la asistencia gubernamental. […]

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Deserción Colegial Podría Revertirse Con Facilidad, Si Hubiera Voluntad Política

Contrario a lo que señala el artículo, las causas por las que subió la deserción en secundaria son conocidas, es un fenómeno vinculado a pobreza, clases aburridas y a dificultades para aprender. Contrario a lo que dice Leonardo Garnier, ministro de Educación, No es difícil revertir estas cifras y mantener una tendencia. ¿Cómo? Combatiendo las […]

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