Me llamó mucho la atención un articulo de de opinión de María del Rocío Sáenz, presidenta ejecutiva de la CCSS, titulado “CCSS llegará vigorosa a sus 75 años”.

Porque señala textualmente.

“La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) está a punto de cumplir 75 años, y en esta larga trayectoria, la institución ha cumplido con creces la función constitucional que se le encomendó. Incluso ha ido más allá, su evolución ha sido extraordinaria, pues le ha tocado transformarse y dar un viraje total para satisfacer las demandas de la población.”…

Y es que, como tratar de tapar el Sol con un dedo. Eso es tratar de tapar la realidad social, política y económica que enfrenta actualmente la CCSS.

¡Ocultándola de la vista y del conocimiento de sus asegurados! y ¡Disfrazándola de eficiencia y servicio!

Ciertamente la CCSS está en una situación muy critica y a punto de irse al despeñadero. Y todo eso se debe a 30 Años de Neoliberalismo económico y comercial que cambiaron, hasta la fecha, el modelo de gestión y servicio de la institución, de social (solidario) a económico (comercial).

Pasando la institución a ser, “un fin en sí misma”, en vez de ser, “un fin para los demás”. Pasando el servicio a ser, “un fin para la institución”, en vez de ser, “un fin para los asegurados”. Generando la situación que hoy día todos conocemos.

Y es que, como la propia autora resume, la CCSS supo afrontar en el pasado, grandes desafíos, que superó, gracias a que, los presidentes de ese entonces, supieron enfrentar el reto con, políticas sociales y económicas solidarias (No Comerciales, No de Mercado), como lo fueron:

“el mandato de extender el régimen de enfermedad y maternidad a toda la población”… y “el traspaso de hospitales que pertenecían al Ministerio de Salud y a la compañía bananera, los cuales requerían importantes inversiones en infraestructura.”…

Como bien señala la autora, “Vaya reto. Pasó de administrar dos hospitales a encargarse de 29.”…

Pero llegó la década de los 80 y con ella el neoliberalismo económico y comercial, implantado por fin en el Gobierno en la 1° Administración Arias.

Señala la autora.

“En los 80, conocida también como la década pérdida, la institución enfrentó una nueva crisis económica que fue tan fuerte que incluso proveedores externos no querían venderle ningún insumo médico o quirúrgico por el temor de no recibir su pago.”…

¿Coincidencia?, yo diría que no, más bien ¡Consecuencia!

Irónicamente continua la autora diciendo.

“Las fuertes decisiones que se tomaron en aquel momento fueron clave para levantarla.”…

Y digo irónicamente, porque como señala a continuación, las decisiones que se tomaron en aquel momento, lo único que levantaron fue el tamaño y la burocracia de la institución. Ya que,

“En los 90, la CCSS tuvo que afrontar nuevos retos para ampliar sus responsabilidades, producto de la reforma del sector salud, que se concretó en esos años y que eliminó la dicotomía prevención-curación, y se le asignó la responsabilidad de asumir los programas de atención directa a las personas que tenía el Ministerio de Salud.”…

Por lo que, como señala la autora.

“Años más tarde, la institución tuvo también que enfrentar juicios públicos que cuestionaron la gestión de los seguros sociales, lo cual llevó a una crisis financiera por un incremento significativo de sus gastos corrientes.”…

Lo que No dice, es que, esos “años más tarde” fue en la 2° Administración Arias, cuando su Plan Escudo y su política de meritocracia partidista crearon y generaron la debacle de la CCSS y su crisis financiera, en la cual, está sumergida, hoy día, incluso más, que antes. ¿Por qué?

Porque gracias al neoliberalismo económico y comercial, la situación política, económica y administrativa de la CCSS, lejos de mejorar, empeora, con las nuevas circunstancias de la institución, como las que menciona la autora.

…“envejecimiento de la población, aumento en la tasa de dependencia, movimientos migratorios, cambio en el perfil epidemiológico e incremento de enfermedades crónicas y degenerativas, las cuales tienen mayor costo de atención.”…

De esa suerte, y gracias al neoliberalismo económico y comercial, esas nuevas circunstancias han generado en los asegurados (asalariados) de la CCSS y la población civil en general.

…“cambios en las modalidades de empleo, la apertura de seguros, un aumento de la brecha entre ricos y pobres, el incremento de la violencia y la inseguridad ciudadana, tendencias de privatización, avances tecnológicos, automatización, especialización de la medicina y aceleramiento de innovaciones y una población más demandante, exigente e informada.”…

Y es que, como queriendo tapar el Sol con un dedo, señala la autora que.

“En 75 años de trayectoria, la CCSS no pide silencios, tampoco alabanzas, pero si equilibrio y balance. La CCSS no ignora las necesidades de la población asegurada y no es casual que la Junta Directiva aprobara en el 2015 el Plan de Atención Oportuna con acciones a corto, mediano y largo, mediante el cual hemos reducido los plazos para una intervención quirúrgica de 623 a 265 días.

Tenemos acciones en todos los hospitales tendientes a acelerar los procedimientos médicos y quirúrgicos, por medio de alianzas entre hospitales, jornadas de producción, reducción de tiempos muertos, nuevos sistemas de información, equipamiento, dotación de recurso humano, mejoramiento de la infraestructura.

Con ese propósito se han creado fondos especiales para recuperar la infraestructura y el equipo con un único objetivo: impactar en la calidad y en la oportunidad de la atención.

El horizonte de trabajo es muy amplio y por ello estamos en acción y producción constante tratando de ver de qué manera la institución es más eficiente y cada vez más humana.

Si bien es cierto no se puede ocultar que en una institución que tiene una producción tan profusa puedan existir disconformidades que son las que salen a la luz pública, nuestro modelo de salud es exitoso y se puede comprobar por los resultados que se observan en indicadores de salud.”…

Pero lo cierto es que, para las circunstancias actuales en las que se encuentra la CCSS, esas no son más que acciones paliativas, que No vienen a resolver el problema de fondo.

¡La Gestión Política Administrativa Que Corroe y Carcome a la Institución!

Circunstancias extraordinarias requieren acciones extraordinarias, como lo son, extirpar el cáncer político y administrativo que, mata lentamente a la institución desde hace años, y que ahora ha acelerado su proceso, gracias a que hizo metástasis, gracias al neoliberalismo económico y comercial, gracias al manejo político de la institución, y gracias a la toma de esta por parte de los sindicatos.

¡Eso es lo que se debe eliminar!

Las acciones políticas que se deben tomar, deben ir encaminadas a, quitar la política de la institución, tanto de la alta jerarquía como de la administración.

De igual forma, las acciones sociales que se deben tomar, deben ir encaminadas a, eliminar los privilegios salariales, pluses, sobresueldos y otros abusos, que soportan los diferentes gremios y sus convenciones colectivas.

La eficiencia en el servicio y la disminución de las largas listas de espera, sólo se verán superadas, cuando se cuente con los profesionales especialistas médicos y quirúrgicos necesarios para atender la demanda en todos los hospitales, las 24 horas del día. ¡Sin recargarlo a unos cuantos profesionales!

La creación y construcción de más clínicas (Ebais) y hospitales debidamente equipados, en todas las regiones del país, no sólo donde la gente puede pagar, sólo se logrará cuando los recursos que antes se destinaban a pagar privilegios salariales, ahora se dediquen a construirlos y equiparlos.

Cuando patrones y trabajadores contribuyan como se debe al seguro social.

Y cuando se cobre, ¡como debe ser!, y ¡sin excusas!, a ¡todos por igual!   

 

 

 

 

 

OPINIÓN | NOTICIA

CCSS llegará vigorosa a sus 75 años MARÍA DEL ROCÍO SÁENZ

Al estar por cumplirse los 75 años de existencia de la CCSS, su presidenta, María del Rocío Sáenz, resume los logros y desafíos de la institución.

CCSS llegará vigorosa a sus 75 años

La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) está a punto de cumplir 75 años, y en esta larga trayectoria, la institución ha cumplido con creces la función constitucional que se le encomendó. Incluso ha ido más allá, su evolución ha sido extraordinaria, pues le ha tocado transformarse y dar un viraje total para satisfacer las demandas de la población.

Esta institución benemérita nació como una entidad exclusiva para la población trabajadora, su radio de acción se limitaba al área urbana, el tope de cotización era de ¢400 y administraba solo un hospital, pero la visión preclara de nuestros gobernantes la condujeron hacia una entidad con cobertura universal que permite el acceso a toda la gama de servicios de salud independientemente del ingreso o del lugar de residencia de una persona.

La CCSS es una de las pocas instituciones presentes en las zonas más recónditas del país a través de sus diversos programas de promoción de la salud, prevención de la enfermedad, curación, rehabilitación y cuidados paliativos, gracias a una red de servicios de 29 hospitales, 104 áreas de salud, 1.041 Equipos Básicos de Atención Integral en Salud (Ebáis) y 718 puestos de visita periódica.

No ha sido fácil. En estos casi 75 años de existencia, la Caja ha sabido enfrentar, con hidalguía, sus crisis.

Desafíos. En 1958, atravesó una de su peores debacles económicas, pero el presidente de entonces, Mario Echandi Jiménez, supo darle un respiro y la institución resurgió.

En 1961 se modificó la Constitución Política y se le dio el mandato de extender el régimen de enfermedad y maternidad a toda la población y estableció 10 años de plazo para alcanzar el objetivo.

Llegó la década de los 70. La administración de José Figueres Ferrer concretó el traspaso de hospitales que pertenecían al Ministerio de Salud y a la compañía bananera, los cuales requerían importantes inversiones en infraestructura. Vaya reto. Pasó de administrar dos hospitales a encargarse de 29.

En los 80, conocida también como la década pérdida, la institución enfrentó una nueva crisis económica que fue tan fuerte que incluso proveedores externos no querían venderle ningún insumo médico o quirúrgico por el temor de no recibir su pago. Las fuertes decisiones que se tomaron en aquel momento fueron clave para levantarla.

En los 90, la CCSS tuvo que afrontar nuevos retos para ampliar sus responsabilidades, producto de la reforma del sector salud, que se concretó en esos años y que eliminó la dicotomía prevención-curación, y se le asignó la responsabilidad de asumir los programas de atención directa a las personas que tenía el Ministerio de Salud.

Años más tarde, la institución tuvo también que enfrentar juicios públicos que cuestionaron la gestión de los seguros sociales, lo cual llevó a una crisis financiera por un incremento significativo de sus gastos corrientes.

Nuevas circunstancias. Esta evolución histórica sigue desafiando a la institución, pues la sociedad se transforma y la CCSS debe responder a esas demandas obligada por nuevas circunstancias: envejecimiento de la población, aumento en la tasa de dependencia, movimientos migratorios, cambio en el perfil epidemiológico e incremento de enfermedades crónicas y degenerativas, las cuales tienen mayor costo de atención.

También ha habido cambios en las modalidades de empleo, la apertura de seguros, un aumento de la brecha entre ricos y pobres, el incremento de la violencia y la inseguridad ciudadana, tendencias de privatización, avances tecnológicos, automatización, especialización de la medicina y aceleramiento de innovaciones y una población más demandante, exigente e informada.

Ese dinamismo institucional y su complejidad hacen que la institución esté en un proceso constante de ebullición, de discusión, de análisis, que enhorabuena no se acabará nunca porque precisamente esto es lo que explica su vigencia, su legitimidad frente a su gran objetivo: proteger la salud de la población que habita en este pequeño, pero gran país.

Acciones. En 75 años de trayectoria, la CCSS no pide silencios, tampoco alabanzas, pero si equilibrio y balance. La CCSS no ignora las necesidades de la población asegurada y no es casual que la Junta Directiva aprobara en el 2015 el Plan de Atención Oportuna con acciones a corto, mediano y largo, mediante el cual hemos reducido los plazos para una intervención quirúrgica de 623 a 265 días.

Tenemos acciones en todos los hospitales tendientes a acelerar los procedimientos médicos y quirúrgicos, por medio de alianzas entre hospitales, jornadas de producción, reducción de tiempos muertos, nuevos sistemas de información, equipamiento, dotación de recurso humano, mejoramiento de la infraestructura.

Con ese propósito se han creado fondos especiales para recuperar la infraestructura y el equipo con un único objetivo: impactar en la calidad y en la oportunidad de la atención.

El horizonte de trabajo es muy amplio y por ello estamos en acción y producción constante tratando de ver de qué manera la institución es más eficiente y cada vez más humana.

Si bien es cierto no se puede ocultar que en una institución que tiene una producción tan profusa puedan existir disconformidades que son las que salen a la luz pública, nuestro modelo de salud es exitoso y se puede comprobar por los resultados que se observan en indicadores de salud.

Un ejemplo basta: en el 2015, Costa Rica alcanzó la tasa de mortalidad infantil más baja de toda la historia (7,76 muertes por cada mil nacidos vivos) y esto no es obra de la casualidad, sino consecuencia de los programas de inmunización, tamizaje neonatal y atención de embarazo, parto y puerperio, así como de los programas de prevención de malformaciones congénitas, la política de medicamentos esenciales, etc.

La población puede estar segura de que estamos trabajando con denuedo para mejorar la eficiencia, la calidad y la oportunidad de la atención que la institución ofrece en todos los rincones del país.

Si bien grandes retos se avecinan, nuestra esperanza en el destino trazado no puede ser acrítica, ni tímida ni silenciosa frente a aquellas voces que, desde la retórica desgastada de una permanente crisis e intereses lejanos al bien común, buscan corromper la credibilidad de la sociedad en sus instituciones.

La autora es presidenta ejecutiva de la CCSS.

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