Me Llamo la Atención un Artículo Escrito Por Carlos Alberto Montaner, un Neo-Liberal de Vieja Data, Titulado, “La guerra nuestra de cada día”.

Primero Porque Deja Claro Que el Neo-Liberalismo Ve Como Una Guerra, Como Un Ataque Directo Contra Sus Intereses Políticos, Económicos, Individuales, Comerciales y Empresariales, la Evolución del Autodenominado Populismo en el Mundo, Pero Especialmente en América Latina.

Les Dejo un Extracto Que lo Resume Todo

“Digámoslo rápido. El enfrentamiento actual que divide a medio planeta, y especialmente a los latinoamericanos, es entre el neopopulismo o democracia autoritaria contra la democracia liberal.

En la esquina neopopulista del ring comparecen, a la izquierda, el estatismo, el clientelismo, la teología de la liberación, Marx, Eduardo Galeano, Che Guevara, Ernesto Laclau, Hugo Chávez, Evo Morales, Fidel Castro, “todos revolcaos”, más el caudillismo, el gasto público intenso y un tenso etcétera con el puño cerrado.

En la esquina liberal se encuentran Hayek y Mises, la responsabilidad individual, la empresa privada, el Estado de derecho, Adam Smith, los tigres de Asia, la exitosa reforma chilena, Ronald Reagan, Margaret Thatcher, Mario Vargas Llosa, el estado pequeño, Carlos Rangel, Sebastián Piñera, Mauricio Macri y todo lo que cuelga.

Este eje de confrontación es relativamente nuevo.”…

Segundo, Porque al Igual Que el Populismo Democrático, el Liberalismo Democrático, NO ES DEMOCRACIA. Y Lo Que Es Peor, Al Igual Que el Populismo Democrático, el Liberalismo Democrático, ES AUTOCRACIA, ES DICTADURA, Sólo Que No Es Ejercida Por el Autócrata (Dictador) Sino Por la Libre Empresa y Comercio, A Través de las Libertades Irrestrictas Que Ellos (Liberales) Defienden Como Derecho (Lo Cual NO ES). Así Como Hacen lo Mismo los Dictadores (Autócratas) Populistas, Al Intentar Eliminarlas (Libertades) En Nombre de la Colectividad, Cuyo Gobierno, NO REPRESENTA.

Eso Por Cuanto, Una “Democracia”; “es una forma de organización social que atribuye la titularidad del poder al conjunto de la sociedad.”

“En sentido estricto, la democracia es una forma de organización del Estado en la cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa o indirecta que confieren legitimidad a sus representantes.”…

Y Nada de Eso Se Cumple En el Sentido Tergiversado de la Democracia Liberal o de la Democracia Populista; Porque Ni Siquiera la Ven (Democracia);

“En sentido amplio, democracia es una forma de convivencia social en la que los miembros son libres e iguales y las relaciones sociales se establecen de acuerdo a mecanismos contractuales.”…

Sino, Únicamente, En el Sentido Que, ¡Mejor Les Conviene!

La “Democracia liberal”; La Ve Como, “una forma de gobierno que consiste en una democracia representativa donde la capacidad de los representantes electos para la toma de decisiones políticas, se encuentra sujeta al Estado de derecho y normalmente moderada por una Constitución que la regula en la protección de los derechos, libertades individuales y colectivas. Estableciendo ésta Constitución restricciones tanto a los líderes demócratas como a la ejecución de las voluntades de una determinada mayoría social dentro de esa democracia liberal.”…

En Otras Palabras, Libertad Individual Garantizada Por la Constitución, Que a La Vez, Restringe las Voluntades del Individuo y de los Gobernantes, Para Aplicarla (Libertad) A Favor del Colectivo, El Cual Por Definición Es la Democracia.

O Sea, ¡Contradicción Absoluta!, Salvo Para los Liberales. ¿Será Porque, “El Fin Justifica los Medios”.

La “Democracia popular”; Por Su Parte, Constituye, un Tipo de “régimen político”; y Al Igual Que, una “forma de gobierno”; “liberal”; “también proclaman ser democráticos, suelen anclar su discurso legitimador en la construcción de una sociedad socialista atendiendo a las características peculiares de cada país, respetando siempre los principios del internacionalismo proletario.”…

En Otras Palabras, La Misma Mona, Pero Con Distinto Rabo. Trabajando Para el Capital del Gobierno Populista (Y Todos Sus Miembros y Colaboradores), En Vez De, Para el Capital de la Empresa Privada (Y Todos Sus Socios y Accionistas).

Irónicamente Fue Un Liberal y Emancipador El Que Dijo, “La democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo” (Abraham Lincoln).

Así las Cosas, La Democracia No Puede Salvar al Mundo Porque Su Propósito Más Bien Es Adueñarse de Él Para Que Sean los Ricos y Poderosos Quienes Gobiernen. Ya Que Ellos (Liberales) No Son Democracia Sino Plutocracia.

Y La Democracia Populista, Tampoco Puede Hacerlo, Ya Que, Trabaja Para sí Misma, Para Su Líder (Autócrata, Dictador) , Y Para El Gobierno. Y El Gobierno No Representa la Democracia, Sino El Pueblo.

¿Qué Hacer Entonces?, ¿No Hay Solución?

No Desespere, Sí la Hay, “Democracia participativa”; “una expresión amplia que se suele referir a formas de democracia en las que los ciudadanos tienen una mayor participación en la toma de decisiones políticas que la que les otorga tradicionalmente la democracia representativa. La democracia participativa permite una participación ciudadana mayor que en democracia representativa pero menor que en la llamada democracia directa.”…

Pero Eso Último Sólo Es Porque, la “democracia directa”; también llamada democracia pura,1 “es una forma de democracia en la cual el poder es ejercido directamente por el pueblo en una asamblea.”…

Eso No Significa Que No Pueda Ejercerse, Países Como Suiza la Ejercen. Sólo Significa Que Sería Un Poco Más Difícil de Implementar. Sobretodo Por Las Peculiaridades Socio-Políticas y Socio-Culturales Latinoamericanas. Ya Que; 

“Dependiendo de las atribuciones de esta asamblea, la ciudadanía podría aprobar o derogar leyes, así como elegir a los funcionarios públicos. La democracia directa contrasta con la democracia representativa, pues en esta última, el poder lo ejerce un pequeño grupo de representantes, generalmente elegidos por el pueblo. Lademocracia deliberativa incorpora elementos de la democracia directa y la democracia representativa.”…

Aunque, ¿Quien Sabe?, Costa Rica Es Una Sociedad Política y Democráticamente Madura y Evolucionada.          

 

La guerra nuestra de cada día POR CARLOS ALBERTO MONTANER

Digámoslo rápido. El enfrentamiento actual que divide a medio planeta, y especialmente a los latinoamericanos, es entre el neopopulismo o democracia autoritaria contra la democracia liberal.

En la esquina neopopulista del ring comparecen, a la izquierda, el estatismo, el clientelismo, la teología de la liberación, Marx, Eduardo Galeano, Che Guevara, Ernesto Laclau, Hugo Chávez, Evo Morales, Fidel Castro, “todos revolcaos”, más el caudillismo, el gasto público intenso y un tenso etcétera con el puño cerrado.

En la esquina liberal se encuentran Hayek y Mises, la responsabilidad individual, la empresa privada, el Estado de derecho, Adam Smith, los tigres de Asia, la exitosa reforma chilena, Ronald Reagan, Margaret Thatcher, Mario Vargas Llosa, el estado pequeño, Carlos Rangel, Sebastián Piñera, Mauricio Macri y todo lo que cuelga.

Este eje de confrontación es relativamente nuevo.

El siglo XIX fue el de liberales a la antigua usanza contra conservadores, también de viejo cuño. El XX vio, primero, la batalla entre las supuestas virtudes de la hispanidad frente a los defectos de los anglosajones (el Ariel de Rodó). La revolución mexicana de 1910 se cocinó en esa salsa antiimperialista.

A lo que siguió la aparición del marxismo y del fascismo, primos hermanos que acabaron pareciéndose mucho. Los años veinte fueron los del psiquiatra argentino José Ingenieros, con alma y paraguas rojos, y los de José Carlos Mariátegui y sus Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana.

Poco después, en la Italia de Mussolini, un joven militar argentino observaba con admiración la experiencia fascista. Se llamaba Juan Domingo Perón y a su regreso a Buenos Aires puso en marcha su “tercera vía”. Ni comunismo, ni capitalismo: justicialismo. O sea, peronismo puro y duro. Era la expresión criolla del fascismo.

Tras la Segunda Guerra, inmediatamente vino la Guerra Fría. Antes y durante, América Latina se llenó de espadones santificados por Washington. El eje de confrontación pasaba entonces por los cuarteles contra los comunistas, o todo lo que oliera a ellos.

En esos años cuarenta se abrió paso otra fuerza: la izquierda democrática. Comenzaron a triunfar en Guatemala (Juan José Arévalo), Costa Rica (José Figueres), Cuba (Carlos Prío), Venezuela (Rómulo Betancourt) y Puerto Rico (Luis Muñoz Marín). Eran demócratas anticomunistas que procedían de la izquierda. Luchaban contra el militarismo desde posiciones anticomunistas.

Constituían, además, una dulce variante vegetariana del populismo. Creían en el Estado benefactor, paternalista, y no rechazaban las medidas estatistas. En el campo económico, reinaba su majestad Lord Maynard Keynes y los políticos utilizaban el presupuesto nacional y el gasto público para impulsar la economía. Maravilloso. Estaban intelectualmente legitimados para dilapidar fortunas. Simultáneamente, distribuían las rentas y ejecutaban reformas agrarias que casi nunca lograron sus objetivos.

En 1959, volvió a cambiar el signo de la lucha. Fidel y Raúl Castro, junto al Che Guevara, con la inocente ayuda de otros grupos democráticos, derrocaron la dictablanda militar de Batista, con el objeto de establecer una dictadura comunista calcada del modelo soviético. Se proponían, fundamentalmente, destruir los gobiernos de la izquierda democrática, definiendo al adversario por sus relaciones con Estados Unidos y con la propiedad.

Si eran pronorteamericanos y promercado, aunque fueran de izquierda y respetaran las libertades, eran enemigos. Cuba atacó a Uruguay, Venezuela, Perú, Panamá, a todo lo que se moviera o respirara. También, claro, a los viejos dictadores militares como Somoza, Trujillo o Stroessner, pero no por tiranos, sino por proamericanos y procapitalistas. La Isla era “un nido de ametralladoras en movimiento”. Estados Unidos se sumó a la guerra y desembarcó marines en República Dominicana para, decían, “evitar otra Cuba”.

Con Allende en 1970 se inició el peligroso juego de la democracia autoritaria y terminó a tiros tres años más tarde. Pinochet, que era un hombre de Allende, acabó bombardeándolo. Sin embargo, como el general no sabía una palabra de economía, les entregó esas actividades misteriosas a unos jóvenes chilenos graduados de las Universidades de Chicago y de Harvard. Pronto comenzaron a darle la vuelta a la situación.

Era la primera vez que en América Latina se oyó hablar de Friedrich Hayek (premio Nobel en 1974) o de Milton Friedman (1976). A mediados de los años ochenta, era evidente que el populismo había hundido a América Latina en un charco de corrupción, inflación y gasto público irrefrenable. Se habló entonces de la “década perdida”.

Surgió así el primer ciclo liberal de América Latina. Todos procedían de otra cantera ideológica, pero eran personas flexibles e inteligentes. Entre otros, incluía al boliviano Víctor Paz Estenssoro, que regresaba al poder en 1985 a enmendar los desaguisados de 1952; a Oscar Arias, Carlos Menem, Carlos Salinas de Gortari, César Gaviria y Luis Alberto Lacalle.

Más que las convicciones liberales los movía la certeza del fracaso populista. Desgraciadamente, las acusaciones de corrupción contra Salinas y Menem, más el aumento desmedido del gasto público en Argentina, desacreditaron aquella reforma liberal y los enemigos comenzaron a atacar “la larga noche neoliberal”.

En 1999, finalmente, comenzó a gobernar Hugo Chávez y se inició otra fase de democracia autoritaria. Esta que ahora llega a su fin y le da paso al nuevo ciclo de la democracia liberal. Esperemos que dure.

Carlos Alberto Montaner es periodista y escritor. Su más reciente libro es la novela Tiempo de canallas.

Democracia

Democracia es una forma de organización social que atribuye la titularidad del poder al conjunto de la sociedad. En sentido estricto, la democracia es una forma de organización del Estado en la cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa o indirecta que confieren legitimidad a sus representantes. En sentido amplio, democracia es una forma de convivencia social en la que los miembros son libres e iguales y las relaciones sociales se establecen de acuerdo a mecanismos contractuales.

La democracia se define también a partir de la clásica clasificación de las formas de gobierno realizada por Platón, primero, y Aristóteles, después, en tres tipos básicos: monarquía (gobierno de uno), aristocracia (gobierno «de los mejores» para Platón, «de los menos», para Aristóteles), democracia (gobierno «de la multitud» para Platón y «de los más», para Aristóteles).1

Hay democracia indirecta o representativa cuando la decisión es adoptada por personas reconocidas por el pueblo como sus representantes. Hay democracia participativa cuando se aplica un modelo político que facilita a los ciudadanos su capacidad de asociarse y organizarse de tal modo que puedan ejercer una influencia directa en las decisiones públicas o cuando se facilita a la ciudadanía amplios mecanismos plebiscitarios consultivos.

Finalmente, hay democracia directa cuando la decisión es adoptada directamente por los miembros del pueblo, mediante plebiscitos vinculantes, elecciones primarias, facilitación de la iniciativa legislativa popular y votación popular de leyes, concepto que incluye la democracia líquida. Estas tres formas no son excluyentes y suelen integrarse como mecanismos complementarios en algunos sistemas políticos, aunque siempre suele haber un mayor peso de una de las tres formas en un sistema político concreto.

No debe confundirse República con Democracia, pues aluden a principios distintos, la república es el gobierno de la ley mientras que democracia significa el gobierno del pueblo…

Democracia representativa

El gobierno representativo es la forma de gobierno en la que el titular del poder político (el soberano) no ejerce este por sí mismo, sino por medio de representantes. Estos desempeñan las funciones de la soberanía, se enfrentan a los problemas públicos y ejercen los distintos poderes del Estado: formulan las normas jurídicas (poder legislativo), las hacen cumplir a través de la actuación políticagubernamental (poder ejecutivo) y resuelven jurídicamente los conflictos que se planteen (poder judicial). Cuando el pueblo es el titular del poder político y elige democráticamente a sus representantes para la integración de las instituciones políticas que ejercen los diversos atributos del mando, se habla de democracia representativa.1

En este sistema, el poder legislativo, encargado de hacer o cambiar las leyes, es ejercido por una o varias asambleas o cámaras de representantes, que reciben distintos nombres dependiendo de la tradición de cada país y de la cámara en que desarrollen su trabajo. Los representantes normalmente están organizados en partidos políticos y son elegidos por la ciudadanía de forma directa mediante listas abiertas o bien mediante listas cerradas, preparadas por las direcciones de cada partido, en lo que se conoce como elecciones legislativas.

El poder ejecutivo recae en un gobierno compuesto por una serie de ministros encargados de una parcela de gobierno o ministerio. A la vez, está encabezado por un jefe de Estado, presidente o primer ministro, entre otras denominaciones…

Democracia liberal

La democracia liberal es una forma de gobierno que consiste en una democracia representativa donde la capacidad de los representantes electos para la toma de decisiones políticas, se encuentra sujeta al Estado de derecho y normalmente moderada por una Constitución que la regula en la protección de los derechos, libertades individuales y colectivas. Estableciendo ésta Constitución restricciones tanto a los líderes demócratas como a la ejecución de las voluntades de una determinada mayoría social dentro de esa democracia liberal.

Los derechos y libertades garantizados por las constituciones de las democracias liberales son variados, pero normalmente incluyen gran parte de los siguientes derechos: a un debido proceso, a la intimidad, a la propiedad privada y a la igualdad ante la ley, así como las libertades de expresión, asociación y culto. En las democracias liberales esos derechos (a veces conocidos como "derechos fundamentales") suelen estar regulados bien constitucionalmente o bien mediante ley. Además generalmente existen instituciones civiles con la capacidad de administrar o reforzar dichos derechos.

Las democracias liberales se suelen caracterizar por la tolerancia y el pluralismo político; las ideas sociales y políticas diferenciadas, incluso las más extremas, pueden coexistir y competir por el poder político siempre sobre una base democrática. Las democracias liberales celebran periódicamente elecciones donde los distintos grupos políticos compiten para alcanzar el poder. En la práctica, estas elecciones las ganan los grupos que defienden la democracia liberal, de modo que el sistema se perpetua a sí mismo.

El término "liberal" dentro de la expresión "democracia liberal" no implica que el gobierno de una democracia de este tipo deba seguir estrictamente la ideología política del liberalismo, si bien el concepto puro de "democracia liberal" nace de la corriente del liberalismo político…

Democracia popular

Se denomina democracia popular a un tipo de régimen político. Su expresión institucional son los autodenominados estados socialistas, que tuvieron un gran desarrollo durante el siglo XX, aunque algunos han sobrevivido en el siglo XXI. Solían disponer en el nombre oficial del Estado la expresión República Popular o República Democrática(que por tanto, puede considerarse como una forma de gobierno). Las democracias populares, a diferencia de otros regímenes contemporáneos no liberales que también proclaman ser democráticos, suelen anclar su discurso legitimador en la construcción de una sociedad socialista atendiendo a las características peculiares de cada país, respetando siempre los principios del internacionalismo proletario.

Estos regímenes han sido institucionalmente variados, aunque según sus críticos, en todos ellos el pluralismo es limitado o en la práctica inexistente. En ocasiones sólo se permite la existencia de un único partido político, en otras pueden coexistir dos, uno urbano y otro agrario, unidos por el Estado y sin competir entre ellos. En gran parte de los casos existían varios partidos políticos de distinta ideología unidos bajo un Frente Nacional o Popular, como el Frente Nacional de Alemania Democrática. Aun así, se desarrolla un proceso electivo desde la base, donde los habitantes se reúnen en consejos para designar a sus representantes. Los medios de comunicación son propiedad del Estado, el partido u organizaciones vinculadas con él —sindicatos, federaciones estudiantiles—, hecho que sus críticos asocian con la falta delibertad de prensa. Por otro lado, fuentes opositoras señalan que los organismos de seguridad estatal se dedican a la vigilancia política de sus ciudadanos.

La utilización del vocablo democracia por estos regímenes, como en la República Democrática Alemana, se ha considerado un abuso por parte de quienes identifican la democracia con lo que el politólogo Robert Dahl denomina poliarquía. Sin embargo, según sus partidarios, estos regímenes serían democráticos en varios sentidos: la pertenencia plena a la comunidad política es universal, no está mediada por criterios censitarios; hay mecanismos orgánicos de participación política, mediados por el partido, y el Estado se define por un programa de políticas públicas: educación y cultura, sanidad, deportes, etcétera, también orientadas a esa participación universal…

Países llamados oficialmente «República popular»:

    Actualmente    Antiguamente

 

Democracia participativa

Democracia participativa es una expresión amplia que se suele referir a formas de democracia en las que los ciudadanos tienen una mayor participación en la toma de decisiones políticas que la que les otorga tradicionalmente la democracia representativa. La democracia participativa permite una participación ciudadana mayor que en democracia representativa pero menor que en la llamada democracia directa.

Puede definirse con mayor precisión como un modelo político que facilita a la ciudadanía su capacidad de asociarse y organizarse de tal modo que puedan ejercer una influencia directa en las decisiones públicas. En la actualidad se manifiesta usualmente por medio de una diversidad de mecanismos, como presupuestos participativos, consejos vecinales o comunales o consultas populares1 . En una etapa más avanzada, el proyecto fundamental de la democracia participativa es la creación de un mecanismo de deliberaciones mediante el cual el pueblo, con su propia participación, esté habilitado para manifestarse por igual con puntos de vista tanto mayoritarios como minoritarios … Sin negar que todo sistema democrático eventualmente ha de descansar en decisiones mayoritarias, los mecanismos o instituciones de participación tienen el propósito de hacer hincapié en el pleno respeto a las minorías, sus opiniones y su amplia manifestación a través de un mecanismo participativo e institucionalizado.2

 

 

 

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