Grecia Muestra al Mundo, el Gran Robo de la Banca Neoliberal. En su Artículo de Opinión Titulado “ El gran robo de la banca griega”; Yanis Varoufakis, Ex-Ministro de Finanzas de Grecia, Nos Muestra, Con Conocimiento de Causa, Como, la “Troika europea”.

Formada Por el “triunvirato” del Mal de “la Comisión Europea (CE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).”…

Utilizó “la política exterior y de seguridad común (PESC)”; Para Implementar un “vengativo plan de privatización para Grecia”; En el Cual, la “La austeridad es el único obstáculo”.

Ya Que, Antes de Que Se Diera en París, la Imposición Neoliberal del Triunvirato del Mal, “Grecia defiendió en París renegociar la deuda para acabar con su dependencia al crédito”.

Ver: “Lo que pasó detrás de bambalinas para lograr el nuevo acuerdo con Grecia”.

Algunos (Neoliberales) Podrán Decir, Pero Es Que, Yanis Varoufakis Es Juez y Parte, Y Ciertamente Tendrían Razón, Pero Es Una Soberana Falacia; Ya Que, lo Que Expone el Jurado Internacional en los Encabezados Noticiosos, Es la Verdad de los Argumentos de Yanis Varoufakis.

El “FMI advierte de que Grecia urge de mayor financiación”; la “Estabilidad de Gobierno griego podría peligrar por disidencias”; Ya Que, “Grecia debe aceptar duras condiciones para rescate”.

Los “Líderes europeos están divididos respecto al futuro de Grecia”; No Obstante, el “Presidente del Eurogrupo dice que Grecia debe asumir ahora ‘compromisos fuertes’; O Sea, Más Austeridad A Costa de la Población.

El “Gobernante griego defiende oferta para obtener rescate económico”; Pero Luego, Ya Todos Sabemos lo Que Pasó;

“El 12 de julio, la cumbre de dirigentes de la zona del euro dictó sus condiciones para la rendición al primer ministro de Grecia, Alexis Tsipras, quien, aterrado por las otras posibles opciones, aceptó todas ellas. Una de dichas condiciones se refería al destino que dar a los activos públicos de Grecia restantes.”…

Y Es Que, Como Ya He Dicho Muchas Veces, El Fin Único y Exclusivo del Neoliberalismo Es Hacer a los Ricos Más Ricos y En Menor Cantidad, Y a los Pobres Más Pobres y En Mayor Cantidad”.

Ya Que, el Neoliberalismo No Genera Más Empleo Sino Más Desigualdad.

Porque el Neoliberalismo Sólo Crea Más Riqueza Para los Más Ricos.

Y Por Eso Fura Poco, el Neoliberalismo Crea Consumismo y Dependencia.

Y Por el Otro Lado, Destruye y Genera Contaminación.

¡Todo en Nombre del Dios Dinero!

Por Algo, el Papa Francisco lo Aborrece Como el Pecado Capital Que Es.

Ver: Papa Francisco, Neoliberalismo.

Por las Mismas Razones, Yo También lo Aborrezco.

Ver: Neoliberalismo 

    

 

OPINIÓN | NOTICIA

El gran robo de la banca griega POR YANIS VAROUFAKIS 29 de diciembre de 2015

ATENAS – Desde el año 2008, los rescates bancarios implicaron una transferencia significativa de las pérdidas privadas a los contribuyentes en Europa y Estados Unidos. El último rescate de la banca griega se constituye en una historia aleccionadora sobre cómo la política –en este caso, la de Europa– está orientada hacia la maximización de las pérdidas públicas favoreciendo cuestionables beneficios privados.

En el año 2012, el insolvente Estado griego se prestó 41.000 millones de euros (45.000 millones de dólares, o el 22% del menguante ingreso nacional de Grecia) de los contribuyentes europeos para recapitalizar a los insolventes bancos comerciales del país.

Para una economía que estaba atrapada en las garras de una deuda insostenible e inserta dentro de la asociada espiral de deuda-deflación, el nuevo préstamo y la austeridad rigurosa a la que dicha deuda se condiciona, se constituyeron en su bola con cadena. Por lo menos, a los griegos se les prometió, que este rescate aseguraría, de una vez por todas, a los bancos del país.

En el año 2013, una vez que el tramo de los fondos fue transferido por el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), el fondo de rescate de la eurozona, a su franquicia griega, el Fondo Helénico de Estabilidad Financiera (FHEF), el FHEF bombeó aproximadamente 40.000 millones de euros hacia los cuatro bancos “sistémicos” a cambio de acciones sin derecho a voto.

Unos meses más tarde, en el otoño del 2013, se orquestó una segunda recapitalización, mediante una nueva emisión de acciones. Para hacer que las nuevas acciones sean atractivas para los inversores privados, la troika de acreedores oficiales de Grecia (el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea) aprobó la oferta de dichas acciones a un notable 80% de descuento sobre los precios que el FHEF, actuando en nombre de los contribuyentes europeos, había pagado unos meses antes. Crucialmente, se impidió la participación del FHEF, imponiéndose así a los contribuyentes una dilución masiva de su participación en el capital.

Percibiendo potenciales ganancias a expensas de los contribuyentes, los fondos de cobertura extranjeros se apresuraron a invertir para aprovechar de dicha situación. Como para demostrar que sí se entendía la incorrección involucrada, la troika obligó al gobierno de Grecia a que otorgara inmunidad procesal a los miembros de la junta del FHEF frente a eventuales procesos penales por no participar en la nueva oferta de acciones y por la resultante desaparición de la mitad de la inyección de capital de 41 millones de euros de los contribuyentes.

La troika festejó el interés mostrado por los fondos de cobertura como prueba de que su rescate bancario había inspirado la confianza del sector privado. Pero la ausencia de inversores a largo plazo reveló que el ingreso de capitales fue puramente especulativo. Los inversionistas serios entendían que los bancos permanecían en serios problemas, a pesar de la gran inyección de fondos públicos. Al fin de cuentas, la gran depresión de Grecia había causado que el porcentaje de préstamos no rentables (PNR) se eleve al 40%.

En febrero del año 2014, meses después de la segunda recapitalización, la empresa de gestión de activos Blackrock informó que el volumen creciente de préstamos no rentables necesitaba de una tercera recapitalización de gran magnitud.

Hasta junio del 2014, el FMI filtraba informes sobre que se necesitaban más de 15.000 millones de euros para restaurar el capital de los bancos –mucho más dinero del que todavía quedaba en el segundo paquete de rescate de Grecia–.

A finales del año 2014, cuando al segundo rescate de Grecia se le acaba el tiempo y el dinero en efectivo, y el gobierno nutría otros 22.000 millones de euros de pagos de deuda sin financiamiento para el año 2015, a los funcionarios de la troika no les quedó ninguna duda: para continuar fingiendo que el “programa” griego estaba yendo por buen camino, se requería un tercer rescate.

El problema con obligar a aceptar un tercer rescate tenía dos frentes. En primer lugar, el gobierno de Grecia amigable con la troika había apostado su supervivencia política sobre la promesa de que el segundo rescate del país se completaría hasta diciembre del 2014 y sería el último rescate.

Varios gobiernos de la eurozona habían garantizado la avenencia de sus Parlamentos haciendo la misma promesa. Fue por esta razón que dicho gobierno se derrumbó y, en enero del 2015, nuestro gobierno, liderado por el partido Syriza, fue elegido con un mandato de desafiar la propia lógica sobre la que se fundamentaban estos “rescates”.

En mi calidad de ministro de finanzas del nuevo gobierno había tomado una postura firme sobre que cualquier nueva recapitalización de los bancos debería evitar los obstáculos de las dos primeras.

Los nuevos préstamos deberían ser garantizados solamente después de que la deuda de Grecia se declarara como viable, y no iba a inyectar nuevos fondos públicos en los bancos comerciales, a menos que y hasta que, se establezca una institución con un propósito especial –un “banco para préstamos malos”– con el fin de hacer frente a los préstamos no rentables de dichos bancos.

Lamentablemente, la troika no estaba interesada en una solución racional. Su objetivo era aplastar a un gobierno que se atrevió a desafiarla. Y la troika sí logró aplastarnos al diseñar una corrida bancaria de seis meses de duración, que provocó al cierre de los bancos griegos en el mes de junio, y llevó a que el primer ministro Alexis Tsipras se rindiera y aceptara un tercer préstamo de rescate de la troika en el mes julio.

El primer paso importante fue la tercera recapitalización de los bancos en el mes de noviembre. Los contribuyentes aportaron otro 6.000 millones de euros a través del FHEF; sin embargo, nuevamente se les impidió comprar las acciones ofrecidas a inversores privados.

Como resultado, a pesar de inyecciones de capital de aproximadamente 47.000 millones de euros (41.000 millones de euros en el año 2013 y otra de 6.000 millones de euros en el 2015), los contribuyentes vieron como su participación en el capital se redujo desde un nivel de más del 65% a menos del 26%, mientras que los fondos de cobertura y los inversores extranjeros (por ejemplo, John Paulson, Brookfield, Fairfax, Wellington, y Highfields) se hicieron del 74% del capital de los bancos por la insignificante suma de 5.100 millones de euros de inversión.

A pesar de que los fondos de cobertura habían perdido dinero desde el año 2013, la oportunidad de hacerse cargo de todo el sistema bancario de Grecia por una suma tan insignificante demostró ser algo irresistiblemente tentador.

El resultado es un sistema bancario que sigue inundado de préstamos no rentables, y que permanece golpeado por una continua recesión. Y, con la más reciente ronda de recapitalización, el costo de la postura firme de la troika en cuanto a apegarse a la práctica de préstamos de rescate que extienden y fingen, simplemente, se hizo más alto. Nunca antes en la historia los contribuyentes aportaron tanto a tan pocos para tan poco.

El gran robo de la banca griega

Yanis Varoufakis, exministro de finanzas de Grecia, es profesor de Economía en la Universidad de Atenas. © Project Syndicate 1995–2015

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La austeridad es el único obstáculo 27 de mayo de 2015

ATENAS – Una falacia común permea en la cobertura informativa de la prensa mundial sobre las negociaciones entre el Gobierno griego y sus acreedores. La falacia, que se ilustra en un comentario reciente de Philip Stephens del diario Financial Times , es que “Atenas no logra o no quiere –o las dos– poner en aplicación un programa de reforma económica”.

Una vez que esta falacia se presenta como hecho es natural que la cobertura se centre en que nuestro Gobierno, en palabras de Stephens, “está desperdiciando la confianza y buena voluntad de sus socios de la eurozona”.

No obstante, la realidad de las negociaciones es muy distinta. Nuestro Gobierno está dispuesto a aplicar un programa que incluya todas las reformas económicas que señalan los grupos de reflexión económica de Europa. Además, estamos en una posición única para conservar el apoyo del público griego para un programa económico sólido.

Consideremos lo que eso significa: un organismo fiscal independiente; superávits fiscales primarios razonables permanentes; un programa sensato y ambicioso de privatización combinado con un organismo de desarrollo que utilice los activos públicos para crear flujos de inversión; una reforma verdadera de las pensiones que garantice la sostenibilidad a largo plazo del sistema de seguridad social; la liberalización de los mercados de bienes y servicios, etc.

Así pues, si nuestro Gobierno está dispuesto a adoptar las reformas que nuestros socios esperan, ¿por qué no han producido las negociaciones un acuerdo? ¿En qué punto están bloqueadas?

El problema es sencillo: los acreedores de Grecia insisten en una austeridad incluso mayor para este año y más adelante –enfoque que impediría la recuperación, obstruiría el crecimiento, agravaría el ciclo deuda-deflación y al final erosionaría la disponibilidad y capacidad de Grecia para aplicar el programa de reforma que el país necesita con tanta urgencia.

Nuestro Gobierno no puede aceptar –y no aceptará– un remedio que mostró durante más de cinco años ser peor que la enfermedad.

La insistencia de nuestros acreedores en aplicar una mayor austeridad es sutil y al mismo tiempo firme. Se pone de manifiesto en su exigencia que Grecia mantenga superávits primarios elevados que no son sostenibles (más del 2% del PIB en el 2016 y superiores al 2,5% o incluso al 3% en los años siguientes).

Para lograrlo, tendríamos la obligación de aumentar la carga global del impuesto al valor agregado al sector privado, reducir pensiones ya de por sí reducidas en todos los sectores; y compensar las ganancias de la privatización (debido a los precios deprimidos de los activos) con medidas de consolidación fiscal “equivalentes”.

La opinión de que Grecia no ha logrado una consolidación fiscal suficiente no solo es falsa, es patentemente absurda. Los números no solo lo muestran sino también explican detalladamente por qué Grecia no ha tenido resultados tan positivos como, por ejemplo, España, Portugal, Irlanda o Chipre desde la crisis financiera del 2008.

En comparación con los demás países de la periferia de la eurozona, Grecia ha sido objeto de una austeridad de al menos el doble. Eso es todo.

Después de la reciente victoria del primer ministro, David Cameron, en Reino Unido, mi buen amigo Lord Norman Lamont, exministro de Finanzas, comentó que la recuperación económica británica respalda la posición de nuestro Gobierno. Recordó que en rl 2010, Grecia y Reino Unido tenían déficits fiscales más o menos similares (en comparación con el PIB).

Grecia volvió a tener superávits primarios (que excluyen los pagos de intereses) en el 2014, mientras que el Gobierno británico consolidó de forma mucho más gradual y todavía no tiene superávit.

Asimismo, Grecia ha enfrentado una contracción monetaria (que recientemente se ha convertido en asfixia monetaria), a diferencia del Reino Unido, donde el Banco de Inglaterra ha respaldado cada acción del proceso. El resultado es un continuo estancamiento de Grecia, mientras que el Reino Unido ha registrado un crecimiento sólido.

Observadores objetivos de las negociaciones entre Grecia y sus acreedores que han durado cuatro meses, no pueden evitar llegar a una simple conclusión: el mayor obstáculo, lo único que impide llegar a un acuerdo, es la insistencia de los acreedores en que se aplique una austeridad incluso mayor, incluso a expensas del programa de reforma que nuestro Gobierno está dispuesto a aplicar.

Evidentemente, la demanda de nuestros acreedores de una mayor austeridad no tiene que ver con preocupaciones sobre una reforma verdadera o avanzar hacia un camino fiscal sostenible en Grecia. Su única motivación es algo que solo los historiadores futuros –quienes sin duda examinarán gran parte de la cobertura de los medios actuales con algo de escepticismo– podrán averiguar.

La austeridad es el único obstáculo

(*) Yanis Varoufakis, ministro de Finanzas de Grecia.

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Varoufakis: vengativo plan de privatización para Grecia 21 de julio de 2015

ATENAS – El 12 de julio, la cumbre de dirigentes de la zona del euro dictó sus condiciones para la rendición al primer ministro de Grecia, Alexis Tsipras, quien, aterrado por las otras posibles opciones, aceptó todas ellas. Una de dichas condiciones se refería al destino que dar a los activos públicos de Grecia restantes.

Los dirigentes de la zona del euro pidieron que se transfirieran los activos públicos griegos a un fondo parecido a la Treuhand,liquidación similar a aquella a la que se recurrió después de la caída del muro de Berlín para privatizar rápidamente –con una gran pérdida financiera y con consecuencias devastadoras para el empleo– todas las propiedades públicas del Estado de la Alemania oriental.

Esa Treuhand griega estaría radicada en –no se lo pierda el lector– Luxemburgo y la administraría un equipo supervisado por el ministro de Hacienda de Alemania, Wolfgang Schäuble, autor del plan. Concluiría las ventas dentro de tres años, pero, mientras que la labor de la Treuhand original fue acompañada de inversiones en masa por parte de la Alemania occidental en infraestructuras y grandes trasferencias sociales a la población de la Alemania oriental, el pueblo de Grecia no recibiría clase alguna de prestación correspondiente.

Euclid Tsakalotos, quien me sucedió en el cargo de ministro de Hacienda de Grecia hace dos semanas, hizo todo lo posible para mejorar los peores aspectos del plan de la Treuhand griega. Consiguió que el fondo tuviera su sede en Atenas y también la importante concesión por parte de los acreedores de Grecia (la llamada troika, compuesta por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional) de que se pudieran prolongar las ventas durante treinta años, en lugar de solo tres, lo que revestía importancia decisiva, porque permitirá al Estado griego contar con los activos devaluados hasta que su precio se recobre de los bajos niveles inducidos por la recesión actual.

Lamentablemente, la Treuhand griega sigue siendo un horror y debería ser un estigma en la conciencia de Europa. Peor aún: es una oportunidad desaprovechada.

El plan es políticamente tóxico, porque el fondo, aun domiciliado en Grecia, será administrado en realidad por la troika. También es financieramente nocivo porque la recaudación irá destinada a amortizar los intereses de una deuda que, como reconoce ahora el propio FMI, es imposible de pagar, y falla económicamente porque desaprovecha una maravillosa oportunidad para crear inversiones encaminadas a contrarrestar las consecuencias recesivas de la punitiva consolidación fiscal que también forma parte de las “condiciones” fijadas en la cumbre del 12 de julio.

No tenía por qué ser así. El 19 de junio comuniqué al Gobierno de Alemania y a la troika una propuesta sustitutiva, como parte de un documento titulado “Para poner fin a la crisis griega”: “El gobierno de Grecia propone juntar los activos públicos (excluidos los pertinentes para la seguridad, los servicios públicos y el patrimonio cultural) en un grupo financiero central separado de la administración gubernamental y que se gestione como entidad privada, con la égida del Parlamento griego y con el objetivo de lograr el mayor valor de sus activos subyacentes y crear una corriente inversora nacional. El Estado griego será el único accionista, pero no garantizará sus obligaciones ni su deuda”.

Ese grupo financiero desempeñaría un papel activo en la preparación de los activos para su venta. Emitiría “un bono con plena garantía de los mercados internacionales de capitales” para recaudar entre 30.000 y 40.000 millones de euros (entre 32.000 y 43.000 millones de dólares), que, “teniendo en cuenta el valor actual de los activos”, se invertirían “en la modernización y la reestructuración de los activos que administre”.

El plan preveía un programa de inversión de entre tres y cuatro años, a consecuencia del cual habría un “gasto suplementario del cinco por ciento del PIB por año”, lo que entrañaría en las condiciones macroeconómicas actuales “un positivo efecto multiplicador del crecimiento de más del 1,5”, lo que “debería impulsar el crecimiento nominal del PIB a un nivel por encima del cinco por ciento durante varios años”. Esto último induciría, a su vez, “aumentos proporcionales de los ingresos tributarios”, lo que “contribuiría a la sostenibilidad fiscal, al tiempo que permitiría al Gobierno de Grecia ejercer una disciplina en materia de gasto sin contraer más la economía social”.

En esa situación hipotética, el superávit primario (excluidos los pagos de intereses) “lograría con el tiempo magnitudes de ‘velocidad de escape’ en términos absolutos y como porcentaje”. A consecuencia de ello, se concedería al grupo financiero “una licencia bancaria” al cabo de uno o dos años, “con lo que pasaría a ser un banco de desarrollo de pleno derecho, capacitado para atraer inversiones privadas a Grecia y participar en proyectos de colaboración con el Banco Europeo de Inversiones”.

El banco de desarrollo que propusimos permitiría “al Gobierno elegir los activos que se privatizarían y los que no, al tiempo que garantizaría una mayor repercusión en la reducción de la deuda de las privatizaciones seleccionadas”. Al fin y al cabo, “los valores de los activos deberían aumentar en mayor cantidad que la gastada en realidad en la modernización y la reestructuración, ayudados por un programa de asociaciones público-privadas cuyo valor aumentaría conforme a la probabilidad de la futura privatización”.

Nuestra propuesta fue acogida con un silencio abrumador. Dicho con mayor precisión, el eurogrupo de ministros de Hacienda de la zona del euro y la troika siguieron filtrando a los medios de comunicación mundiales la afirmación de que las autoridades griegas no tenían propuestas innovadoras y creíbles que ofrecer: su cantinela permanente. Unos días después, una vez que los poderes establecidos comprendieron que el Gobierno griego estaba a punto de capitular ante las exigencias de la troika, consideraron oportuno imponer a Grecia su degradante, inimaginativo y pernicioso modelo de Treuhand.

En un punto de inflexión de la historia europea, nuestra innovadora propuesta sustitutiva fue arrojada a la papelera. Ahí permanece para que otros la recuperen.

PAUL LACHINE

Yanos Varoufakis es exministro de Hacienda de Grecia. © Project Syndicate 1995–2015

MUNDO | NOTICIA

Grecia defiende en París renegociar la deuda para acabar con su dependencia al crédito 1 de febrero de 2015

Yanis Varoufakis, ministro de finanzas de Grecia.

Yanis Varoufakis, ministro de finanzas de Grecia. (EFE)

El ministro griego de Finanzas, Yanis Varoufakis, mostró este domingo un ánimo conciliador en París y, sin entrar en detalles, justificó una renegociación de la deuda de su país con el argumento de que Grecia tiene que romper con la dependencia que tiene con los créditos exteriores, que han sido un fracaso.

París

"Hemos sido elegidos para terminar con esa adicción", señaló Varufakis en una conferencia de prensa junto a su homólogo francés, Michel Sapin, con el que estuvo reunido casi dos horas.

El titular griego reiteró su negativa a tratar con la troika, a la que calificó de grupo de "tecnócratas", pero aseguró que está dispuesto a negociar con cada una de las instituciones que la componen, el Banco Central Europeo (BCE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Europea…

MUNDO | ANÁLISIS

Lo que pasó detrás de bambalinas para lograr el nuevo acuerdo con Grecia 21 de febrero de 2015

El nuevo ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, participó de una actividad como nuevo jerarca en Atenas.

El nuevo ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis. (AFP)

Bruselas

Un drama fue escenificado el viernes en Bruselas a lo largo de la reunión de los ministros de Finanzas de la zona euro, convocados por tercera vez en diez días para negociar el rescate financiero de Grecia: la marginación de Yanis Varoufakis para poder arrancarle un acuerdo al alemán Wolfgang Schäuble, que no lo aguanta.

"Varoufakis está excluido de la negociación. Todo se negoció con Alexis Tsipras", confió a la AFP un responsable europeo al término de esta reunión durante la que los socios de Atenas aceptaron prolongar cuatro meses su ayuda financiera con condiciones muy estrictas…

 

MUNDO | NOTICIA

Estabilidad de Gobierno griego podría peligrar por disidencias

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, asiste a una sesión parlamentaria en Atenas, donde defendió  el acuerdo para el tercer rescate. | EFE

Tras conseguir luz verde de la eurozona para recibir el tercer rescate, el primer ministro griego, Alexis Tsipras, debe hacer frente ahora a las disidencias internas que han puesto en serio peligro la estabilidad de su Gobierno…

MUNDO | NOTICIA

FMI advierte de que Grecia urge de mayor financiación

El ministro de Finanzas, Euclides Tsakalotos, arribaba el martes a  una reunión en la sede del partido gubernamental Syriza, en Atenas. | AFP

El FMI advirtió a los acreedores internacionales de que las necesidades de financiación de Grecia son mucho mayores de las previstas dos semanas atrás y que su deuda se puede disparar hasta un 200% del PIB en los próximos dos años, según un informe que reveló el …

MUNDO | NOTICIA

Grecia debe aceptar duras condiciones para rescate

El primer ministro Alexis Tsipras (izquierda) conversaba el domingo con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker (centro), y el presidente  François Hollande en Bruselas. | AP

La eurozona propuso el domingo estrictas condiciones a Grecia para acordar un tercer rescate a su economía agonizante, entre ellas la aprobación de reformas que deben estar listas dentro de tres días…

MUNDO | NOTICIA

Líderes europeos están divididos respecto al futuro de Grecia

Los líderes de Europa se reunen hoy para tomar acuerdos respecto a Grecia. El primer ministro griego, Alexis Tsipras, saluda a su homóloga de Alemania, Ángela Merkel.

AFP Bruselas Domingo 12 de julio de 2015 a las 11:02 a.m.

Los líderes de los países de la zona euro, minados por las divisiones, decidirán este domingo el futuro de Grecia, que pide un tercer programa de rescate financiero para evitar su salida de la moneda única…

MUNDO | NOTICIA

Presidente del Eurogrupo dice que Grecia debe asumir ahora ‘compromisos fuertes’

El jefe del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem (centro), esperaba este sábado dar comienzo con la reunión de ministros de Finanzas de la Eurozona.

Sábado 11 de julio de 2015 a las 10:39 a.m.

El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, afirmó hoy que el Gobierno griego tiene que mostrar "compromisos muy fuertes" para reforzar la confianza de que va a cumplir con las medidas que ha puesto sobre la mesa, sobre las cuales, indicó, también hay …

MUNDO | NOTICIA

Gobernante griego defiende oferta para obtener rescate económico

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, gesticula durante el debate el viernes en el Parlamento, en Atenas. | AP

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, defendió este viernes los avances de la propuesta de acuerdo hecha a los acreedores del país, aunque admitió que contiene medidas “difíciles” y alejadas del “pacto electoral” de la izquierda radical…

MUNDO | NOTICIA

Grecia prepara nuevas medidas para su rescate

El primer ministro griego, Alexis Tsipras (der.), mantuvo una reunión ayer  con el ministro de Defensa egipcio,  Sedki Sobhi Sayed, en Atenas. | EFE

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, llega este sábado a Bruselas a presentar nuevas propuestas a los representantes de las instituciones y tratar de dar un empuje a las negociaciones, que fuentes gubernamentales consideraron “más cerca que nunca de un acuerdo”…

 

¿Qué es la Troika?

El término “Troika” se refiere originalmente a la palabra rusa con la que se designa a un carruaje tirado por tres caballos, pero también puede utilizarse para describir cualquier tarea realizada de a tres. En el marco de la crisis europea, la Troika engloba a tres instituciones:

  • la Comisión Europea (CE)
  • el Banco Central Europeo (BCE)
  • el Fondo Monetario Internacional (FMI)

Básicamente, la Troika supervisa a los países con graves problemas económicos que reciben préstamos financieros de la UE y el FMI. A pesar de tener una tasa de interés inferior comparados con los del mercado de capitales, estos préstamos no ayudan a que las economías de los países afectados se recuperen.

Si bien hay razones para las dificultades económicas a nivel nacional de esos países – como la corrupción e impuestos extremadamente bajos – que no deberían ser subestimadas, la Troika sólo se concentra en las causas nacionales; sin embargo, los asuntos sistémicos a nivel europeo y mundial son más importantes. Además, los blancos preferidos por la Troika son los sueldos, las horas laborales y los gastos sociales, preservando, una vez más, sólo los intereses de los más adinerados.

Los intereses de los acreedores privados, bancos y otras instituciones financieras también se ven favorecidos al pasar la deuda a manos públicas. De esta forma, ésta se consolida, crece a niveles insostenibles y requiere medidas de austeridad y reformas económicas extremas.

Estas medidas y reformas, las condiciones que los países deben cumplir para continuar recibiendo dinero, se encuentran estipuladas en un tipo de contrato denominado Memorando de Entendimiento (MdE). La Troika organiza misiones de evaluación en las que visita países con los que tiene un MdE; si determina que el país no ha hecho lo suficiente para recibir el dinero, puede decidir posponer el pago del siguiente tramo. De este modo, la Troika ejerce una gran influencia en las políticas económicas y financieras de los países que están sujetos a ella.

La Troika actuó por primera vez en Grecia en el 2010. Resultó ser que la situación económica y financiera de Grecia no era tan próspera como se creía y, como resolución final, el país solicitó asistencia financiera a las instituciones internacionales en mayo de 2010. La CE, el BCE y el FMI emprendieron una misión a Atenas y, unos días después, se acordó un paquete financiero junto con el primer MdE. Esto dio inicio a una espiral descendente de reducciones de sueldos y jubilaciones, aumento de impuestos, despidos y privatizaciones: la Troika había tomado cartas en el asunto.

Luego  de lo ocurrido en Grecia, otros tres países europeos fueron objeto de escrutinio por parte de la Troika: Irlanda en diciembre de 2010 (abandonando formalmente el programa de la Troika en diciembre), Portugal en mayo de 2011 y Chipre en abril de 2013. España tiene un MdE que sólo incluye condiciones para el sector bancario, pero también se ve forzado a la austeridad por otras medidas. Otros países, como Italia, no están oficialmente bajo el yugo de la Troika, es decir, no cuentan con un MdE, pero también se ven seriamente presionados para sacar adelante reformas y medidas de austeridad.

Fundamentalmente, la Troika garantiza que las personas comunes sean las que paguen por los problemas sistémicos de la economía y los errores cometidos por las instituciones financieras, que son las causas reales de la crisis. Al mismo tiempo, en los últimos años, los legisladores europeos han ido disminuyendo continuamente las normativas y controles de esas instituciones financieras y grandes empresas. ¿Parece ilógico? Claro que sí. No obstante, desde el punto de vista neoliberal, tiene mucho sentido.

Por lo tanto, es importante ver a la Troika  y a sus políticas neoliberales no como un asunto aislado, sino como un instrumento en tiempos de una crisis sistémica que encaja en una tendencia general de reformas y medidas neoliberales en toda Europa. Estas medidas y reformas, definidas por el término “gobernanza económica”, cada vez imponen más control neoliberal, lo que favorece a las grandes empresas y a los mercados financieros y pone en peligro los valores democráticos y derechos sociales obtenidos con mucho esfuerzo.

Troika europea

La Troika es como se conocía en la jerga comunitaria a la especie de triunvirato que representaba a la UE en las relaciones exteriores, particularmente en lo concerniente a la política exterior y de seguridad común (PESC).1

En la actualidad cuando se habla de ‘troika’ (sobre todo en los medios de información) se hace referencia a un grupo de decisión formado por la Comisión Europea (CE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).2

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