Del Tea Party Norteamericano, de Corte Republicano Ortodoxo, al Coffee Party Costarricense, de Corte Partidista Neo-Liberacionista; la Única Diferencia Está en el Servilismo Político y Partidista.

El Primero Sirve a la Plutocracia Conservadora de la Ultra Derecha Republicana Norteamericana. El Segundo Sirve a la Plutocracia Neoliberal de Derecha Liberacionista Costarricense. Concretamente, la Asociada a Oscar Arias.

Como Defiende Con el Clásico Servilismo Incondicional Que lo Caracteriza, Francisco Antonio Pacheco, en su Articulo de Opinión titulado, Del Tea Party al ‘Coffee Party’. Defendiendo, También Como Es Característico en Él, Con Palabras, Con Retórica y Con Demagogia Política, Carente de Hechos (los Cuales Menciona, Pero No Enumera, Ni Señala, Cuales Son), los Hechos Reales Que, Justifican los Ataques Fundamentados Contra el Ex-Presidente; Haciéndolos Ver, Como Todo lo Contrario a lo Que Son (Valga la Redundancia, Algo Característico en Él).

Y Que los Hechos, Con Palabras, Que Desmienten a Francisco Antonio Pacheco, Y Que Apoyan la Tesis de la Existencia del Coffee Party Liberacionista Liderado Por Oscar Arias, los Podemos Encontrar en Estos Otros Artículos de Opinión: los “Los ocho años que quebrarán a Costa Rica”, de ELI FEINZAIG; “Un error permanente de Óscar Arias”, de TOMÁS PINTO; y “Oscar Arias responsable del déficit fiscal”, de Guido Mora; En Especial Este Último Que Está Muy Bien Documentado.

Pero Además de la Opinión de Otros, No Siervos Menguados de Oscar Arias y del Partido Liberación Nacional, los Hechos Con Palabras, Que Desmienten a Francisco Antonio Pacheco, También Podemos Encontrarlos en los Reportes y Recomendaciones del Propio Fondo Monetario Internacional (FMI) Que Apoyan la Tesis de Que Oscar Arias Fue el Responsable de la Crisis de la CCSS, el Déficit Fiscal y el Desempleo Que Asoló a Costa Rica, Luego de Su 2° y Nefasta Administración; Tal y Como lo Confirma el Reportaje Noticioso titulado, la “Creación de empleo “anticrisis” en gobierno de Oscar Arias generó un déficit fiscal imparable”; Ver informe del FMI Informe FMI.

Y lo Reafirmaron y Firmaron, en la Anterior Administración, los “Diputados aprueban informe que responsabiliza al Plan Escudo de Oscar Arias como causante de la crisis de la CCSS”; Incluyendo a los Propios Liberacionistas;

“Los legisladores de los partidos Liberación Nacional (PLN), Movimiento Libertario (ML) y Accesibilidad sin Exclusión (PASE) y el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) firmaron el informe de mayoría sobre la situación financiera de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), que se aprobó este jueves a eso de las 7:35 p.m. El informe, que además contó con el análisis y apoyo de la legisladora Patricia Pérez Hegg, señala que fue el Plan Escudo de la administración de Óscar Arias Sánchez el que “torció los números desfavorablemente” en la Caja.”…

Hay Algo Que el País No Debe Aceptar, Y Es Que Se Presente a los Gobiernos Liberacionistas Como lo Que NO SON.

A Pesar del Excelente Manejo y “Lavado de Cerebros” de las Dos Administraciones Arias Sánchez.

Y de Sus Fieles Serviles Políticos.

 

 

 

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Del Tea Party al ‘Coffee Party’

Pacheco alega que vigilar finanzas no era su labor en PLN - 1

FRANCISCO ANTONIO PACHECO

Tienen razón los admiradores criollos del Tea Party norteamericano, de corte republicano ortodoxo, de atacar de manera sistemática y coordinada al Partido Liberación Nacional, y muy particularmente a Oscar Arias.

No porque sus ataques tengan fundamento, sino porque saben dónde se encuentra la única alternativa válida a sus posiciones extremistas de derecha, de ultraderecha en este caso. El mismo temor se manifiesta en la izquierda radical. Por esto, unos y otros lo combaten.

El PLN ha constituido en el país la opción por excelencia ante los extremismos de derecha y de izquierda, tan ajenos a la actitud de nuestra gente.

El paso de Oscar Arias por la función pública ha reforzado esta posición, ligándola, además, a un esfuerzo constante por modernizar el país.

Esta es la única vía hacia el progreso sin rupturas destructivas, la única capaz de continuar la línea histórica que busca un desarrollo humano con equilibrio.

Las dos administraciones de Oscar Arias crearon un ambiente propicio para las inversiones porque siempre ha sabido generar confianza. Es mucho lo que hemos avanzado en este campo, por cierto, uno de los más exitosos de su gestión.

¿Por qué, entonces, enredar las críticas tan burdamente? Sin duda, porque se trata de disparar y no hacia cualquier parte.

Hechos. Como puede verse en los ataques de estos días, ya han decidido muy bien hacia dónde apuntar sus armas. Se sienten incómodos cuando constatan los enormes y exitosos esfuerzos políticos emprendidos para desarrollar las empresas con hechos y no solo con palabras.

Se sienten molestos cuando ven el enorme respaldo que le manifiestan nuestros conciudadanos, según lo constatan todas las encuestas. Sí, sueñan con un país sin Liberación Nacional y, obviamente, sin Oscar Arias.

Hay algo que el país no debe aceptar, y es que se presente a los gobiernos liberacionistas como dispendiosos, a pesar del excelente manejo de las finanzas públicas durante las dos administraciones Arias Sánchez.

En el primer gobierno se renegoció la deuda externa, ahorrándonos más de $1.000 millones de entonces, la operación económica mas beneficiosa en la historia del país. En su segundo gobierno se redujo la deuda pública del poder central en un 13% del PIB.

Su éxito en los años anteriores a la crisis nos dio aire suficiente para enfrentar los malos tiempos. Gracias a ello, se redujeron los efectos adversos que hubiera sido normal esperar, y la desocupación no alcanzó el desbordamiento acaecido en otros países.

Sí, señores, la administración Arias defendió el empleo, porque quienes somos liberacionistas sabemos –ignoro si quienes montan el ataque lo saben– que una de las peores humillaciones para una persona honesta es carecer de trabajo.

Los ultras del conservadurismo desconocen lo que éramos no hace tanto, ignoran cómo vivían nuestros padres y nuestros abuelos, y le vuelven la espalda a lo que los hizo levantarse hasta permitirnos, a muchos, incluidos ellos, ser lo que somos.

Parecen no darse cuenta del valor que le añaden a los negocios la paz social, la educación de la gente, su salud. Se desentienden de la importancia de salvar el conjunto, seguros de que Costa Rica puede sobrevivir, con solo beneficiar la parte que ellos creen representar. Esto es muestra de lo poco que conocen el país.

Si no hay flexibilidad laboral es culpa de las administraciones liberacionistas, según insinúan equivocadamente los detractores, como si el funcionamiento de la Asamblea Legislativa, en su conjunto, no tuviera nada que ver.

Mezcla de situaciones. A juzgar por lo que dicen, el retraso en materia de infraestructura no guarda relación con el defectuoso modelo institucional del país. Parecen no tener noticias de las contradicciones que se presentan entre el funcionamiento del Estado y los propósitos e intereses nacionales, consecuencia de un sistema acartonado, incapaz de reformarse a sí mismo. ¿Y para qué iban a necesitar enterarse? De todas maneras, ya ellos tienen un culpable.

Caricaturizan los resultados de los mejores gobiernos, comenzando por los de Oscar Arias, sacándolos del contexto real para ponerlos en condiciones imaginarias, como si la política no fuera una acción destinada a conjugar las realidades con los principios.

El método más burdo de desprestigio empleado en los ataques que se están montado, consiste en mezclar años y situaciones diferentes. Se compara el 2008 con el 2015, se revuelven administraciones para confundir, en un intento de que todos los gatos parezcan pardos.

El haber más que cuadruplicado las pensiones no contributivas en beneficio de la gente mayor y de los más humildes, les parece un gasto innecesario… Sin tomar en cuenta que esto se dio en medio de la crisis económica más grande en casi un siglo.

El incremento en el número de becas del programa Avancemos, cuando caían las economías del orbe, les parece intrascendente porque estaba proyectado desde su concepción. Fingen ignorar lo que pasaba en otras partes del mundo y hacen la vista gorda de cara a los problemas de gobernabilidad. Niegan la crisis invisibilizándola y, algo peor aún, minimizan a su gusto los grandes logros de Costa Rica, durante uno de los más difíciles periodos de su historia. Su objetivo es posicionar una visión errónea de la realidad con fines electorales.

¿Ignorarán, de veras, que los proyectos y las metas en medio de una crisis se valoran de otra manera? Los lectores saben que es así y esos críticos extremistas también; solo que no lo dicen.

Esconden información y por eso no reconocen que la pobreza disminuyó durante los primeros años de la administración Arias y que fue en medio de la crisis que se dio un inevitable retroceso en lo alcanzado.

A juzgar por el contenido de los ataques, estamos frente a una plataforma de lanzamiento… solo falta saber quién será el candidato ultraconservador.

Lo más sano sería que quienes con todo derecho emprenden esa aventura política, lo hagan abiertamente, de manera clara, y expongan, sin subterfugios, lo que en realidad quieren hacer con el país. ¿Querrán recetarnos un Coffee Party, copiado del Tea Party? Me temo que las cosas anden por ahí.

El autor fue presidente de la Asamblea Legislativa y ministro de Educación.

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Los ocho años que quebrarán a Costa Rica

Imagen sin titulo - GN

ELI FEINZAIG

El 29 de enero del 2009 el presidente Arias anunció el lanzamiento del Plan Escudo para paliar los efectos de la crisis internacional que se había desatado el año anterior. Se trató de una magnífica pieza de oratoria, como las que acostumbra a pronunciar el expresidente; un discurso cargado de grandilocuentes citas literarias, y un sentido casi mesiánico de la misión que el destino encargaba a nuestro premio Nobel de la Paz.

El llamado Plan Escudo resultó ser una colección de medidas dispares, no todas relacionadas con la inminente crisis: un aumento del 15% en las pensiones del régimen no contributivo, cuyo monto se revisa periódicamente para recuperar el poder adquisitivo de todos los beneficiarios; un aumento en el número de becas del programa Avancemos, que estaba proyectado desde su concepción; una propuesta para flexibilizar las condiciones de contratación laboral que pegó en el cerco legislativo y –lamentablemente– nunca vio la luz del día; programas de capacitación del INA; reducción forzada de tasas de interés en algunas entidades; una ley de banca para el desarrollo que resultó imposible de implementar; la capitalización de los bancos estatales, etc.

Mucho ruido y, en retrospectiva, pocas nueces.

Gasto. La parte del Plan Escudo que sí se cumplió a cabalidad fue el anuncio de que en el 2009 el sector público reforzaría “su función empleadora”. Fueron contratados 29.144 nuevos funcionarios tan solo en el 2009, y otros 30.092 en los siguientes dos años. Los empleados públicos pasaron de representar el 13,75% del total de ocupados en el 2006, al 15,61% en el 2009.

Como resultado de tanta largueza estatal, el gasto en remuneraciones del Gobierno Central creció como proporción del PIB en casi dos puntos porcentuales entre el 2007 y el 2010. El gasto público aumentó en ese mismo lapso, también como proporción del PIB, en 4,6 puntos porcentuales, mientras, pasamos de tener un superávit fiscal del 0,6% a un déficit del 5,1%. Cuatro quintas partes del incremento del déficit se debió al crecimiento del gasto en esos cuatro años.

Junto con la promesa de aumentar el empleo público, el presidente Arias anunció que destinaría “alrededor del 5% del producto interno bruto a inversión”. Esto nunca estuvo ni remotamente cerca de suceder. Más bien, la inversión en activos no financieros cayó en los años posteriores al 2009.

La meta de crear 100 nuevos Ebáis se quedó en apenas 10 al finalizar la administración Arias Sánchez. En los cuatro años de la administración Chinchilla fueron creados otros 27.

Si el gasto público creció tanto, cabe preguntarse para qué sirvió. Gastar dinero, o invertirlo, no es un objetivo en sí mismo. Debemos evaluar los resultados.

Don Óscar se jactó en su discurso diciendo: “Podemos enfrentar esta crisis porque existe una política social robusta, aunada a una política fiscal y económica responsable”. Que la política fiscal no fue responsable, quedó evidenciado en los párrafos anteriores. Pongamos a prueba entonces la política social.

Empobrecimiento. Según datos del INEC, el porcentaje de familias viviendo en condiciones de pobreza extrema se duplicó, al pasar de un 3,5% en el 2008 a un 7,2% en el 2015. La proporción de familias viviendo por debajo de la línea de pobreza también creció significativamente, del 17,7% en el 2008, al 21,7% en el 2015.

Hay que hacer la advertencia de que en el 2010 se dio un cambio metodológico, por lo que las cifras de antes de esa fecha no son necesariamente comparables con las posteriores. Sin embargo la tendencia creciente de la pobreza ya se venía observando desde antes del cambio. Podemos decir que lo único robusto fue el ritmo de empobrecimiento de la población.

Economía y negocios. Pasemos entonces a analizar la política de crecimiento económico. El Reporte de Competitividad Global del Foro Económico Mundial presenta indicadores que inciden en la competitividad y en la facilidad o dificultad para hacer negocios en un país.

En el reporte 2008-2009 fueron analizados 134 países y en el del 2015-2016, 140. Su comparación nos permite valorar la evolución del país en los últimos ocho años.

La infraestructura productiva en general no mejoró. En calidad de las carreteras pasamos del puesto 118 al 115, mientras que en calidad de los puertos subimos del 128 al 109, gracias a la privatización y mejora subsecuente del puerto de Caldera.

Pero al tiempo que Costa Rica mejoraba en algunos campos, como telefonía móvil e Internet (producto de la apertura en telecomunicaciones), otros países daban importantes saltos cualitativos, y permanecimos varados en el puesto 103 en el índice de calidad general de la infraestructura.

El ambiente de negocios empeoró. En cuanto a la cantidad de trámites necesarios para iniciar un emprendimiento, pasamos del lugar 103 al 104, al tiempo que la mayoría de los países de la región mejoraba sustancialmente.

Más preocupante aún: en el peso de las regulaciones en la conducción de los negocios pasamos de mitad de tabla (72) al fondo (118) y en cuanto al porcentaje de las utilidades que una empresa promedio destina al pago de impuestos (calculado en un 58%), caímos del puesto 106 al 121.

Un aspecto fundamental para promover el crecimiento económico y el empleo es la seguridad jurídica y la confianza de los inversionistas. Pero aquí fallamos miserablemente. Si en el 2008 estábamos en un triste puesto 118 en la fortaleza de la protección a los inversionistas, para el 2015 hemos caído a un abismal puesto 138 entre 140 países.

La flexibilidad salarial es necesaria para encontrar equilibrios entre la oferta y la demanda laboral, y es de vital importancia en épocas de alto desempleo. Sin embargo, mientras el desempleo crecía en nuestro país en los últimos años, caímos del puesto 55 al 92 en el índice de flexibilidad en la determinación salarial.

El despilfarro en el gasto público también es evaluado en el Reporte de Competitividad Global. Visto el desmedido incremento del gasto apuntado unos párrafos arriba, aunado a los pobres resultados descritos, a nadie debería sorprender que Costa Rica haya caído estrepitosamente del puesto 41 al 118 en el índice de desperdicio del gasto público.

Si bien la fiesta del gasto se inició con el Plan Escudo, continuó a lo largo de los años y se ha fortalecido desde el último cambio de gobierno. El presupuesto creció en casi una quinta parte en el 2015, a pesar de una inflación cercana a cero. Para el 2016, y con el apoyo de la fracción legislativa del PLN, el gobierno espera aprobar en los próximos días un presupuesto que elevaría el déficit fiscal al 6,9%.

En el 2016 llevaremos ocho años consecutivos con déficit superior al 3% del PIB, con un promedio anual del 5,1%. Si las tasas de interés empiezan a subir, como se espera, y algún shock externo dispara los precios del petróleo u otras materias primas que importamos, el precipicio nos esperará a la vuelta de la esquina. Todavía hay tiempo para rectificar. Lamentablemente, no mucho.

El autor es economista, miembro de la Plataforma Liberal Progresista.

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Un error permanente de Óscar Arias

TOMÁS PINTO

Una encuesta de CID-Gallup, que circuló en las redes sociales, sitúa al expresidente Óscar Arias Sánchez como el mandatario con la mejor evaluación de las últimas diez administraciones.

Descanse en paz querido mentor Helmut Schmidt

Al repasar la evolución de las finanzas públicas de la última década, sin embargo, es evidente que su segundo gobierno generó la crítica situación fiscal que enfrentamos hoy.

El país contaba en el 2006 con un superávit fiscal gracias al esfuerzo de la administración Pacheco.

Después del segundo mandato de Arias, el Gobierno ha debido pedir prestados ¢6 de cada ¢10 que gasta, aproximadamente.

Según un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Costa Rica fue el país de América Latina que más aumentó el gasto público en el periodo 2009-2010. Sería interesante una respuesta del Dr. Arias a estas cifras.

Los economistas keynesianos –entre los cuales no me incluyo, pero las declaraciones de don Óscar evidencian que esa fue la doctrina guía de su administración– propugnan políticas fiscales anticíclicas, que actúan en sentido contrario al del ciclo económico para cubrir el vacío creado por la caída en la inversión privada, y así evitar una espiral deflacionaria.

Keynes, sin embargo, explícitamente describe que el incremento del gasto público debería tener carácter temporal. Por ejemplo, cuando la economía se contrae, los keynesianos propondrían incurrir en un gasto deficitario destinado a proyectos de infraestructura que demanden mucha mano de obra en un plazo determinado de tiempo para estimular el empleo y estabilizar los salarios. Así cuando el ciclo económico se revierte se tendría la flexibilidad necesaria para equilibrar el presupuesto.

Dar cuentas. Vale la pena, entonces, analizar en qué consistió el gasto durante la administración de don Óscar. La respuesta está clara: en mayor burocracia o en otros términos de gasto corriente, con su consecuente problema de carácter permanente.

Durante su administración, el número de empleados públicos aumentó un 20% (más de 35.000). No solo creció la burocracia, sino que se incrementaron los salarios públicos desmedidamente, incluido el sistema de bonificaciones mediante pluses, que ahora carcome las finanzas públicas.

Cinco años después, afrontamos la cruel realidad: el gasto tiene su propio dinamismo. En un país con leyes laborales rígidas, el problema se multiplica. El resultado es el caos político y económico que enfrentan las nuevas generaciones.

Es difícil aceptar que un joven que sale hoy al mercado laboral cuenta con menos oportunidades que antes de su administración.

En honor a su legado, los costarricenses, y especialmente mi generación, que pagará la factura por más tiempo, merecemos una respuesta.

Tomás Pinto es economista.

 

Creación de empleo “anticrisis” en gobierno de Oscar Arias generó un déficit fiscal imparable

La creación de empleos y equiparación de salarios en el sector público como parte del publicitado “Plan Escudo” que presentó Oscar Arias en 2008 para paliar los efectos de la crisis financiera internacional, llevó a un incremento en los desembolsos por remuneraciones y cargas sociales que se tornó imparable y que a su vez acrecienta de manera continua el déficit fiscal del Gobierno Central.

Se habla de un déficit cuando en el resultado financiero de las cuentas gubernamentales los gastos sobrepasan a los ingresos tributarios.

Archivo. EFE.

Archivo. EFE.

En esta condición se encuentra Costa Rica desde hace seis años. En el 2009, luego de pasar por dos años de superávit fiscal (es decir, cuando la entrada de recursos supera a las erogaciones), el país debió afrontar la peor crisis internacional desde 1929 y para esto Arias “ideó” una estrategia anticrisis que daba resultados en el cortísimo plazo, pero que aumentaba los gastos significativamente al incluir el aumento de la planilla en varios entes públicos.

A su vez, la economía nacional –golpeada por un débil entorno económico foráneo- bajó su ritmo de crecimiento y vio crecer el número de morosos con el fisco, lo que a su vez, redujo los ingresos. Así, mientras la crisis mundial hacía que los ingresos fiscales del Gobierno central se contrajeran en 2 puntos porcentuales del PIB, la Administración Arias elevó el gasto público llevándolo del 15,7% del PIB en el 2007 al 19,8% en el 2010. Y aunque Arias se vanagloriaba de “haber puesto a caminar a Costa Rica”, lo cierto es que ese “andar” llevó al país a cerrar el 2010 con el déficit fiscal más alto de América Latina y tuvo en 2009, según la Cepal, un “deterioro visible” en los indicadores de pobreza y de indigencia. Ver informe del FMI Informe FMI

La situación se ha arrastrado a lo largo de estos años y aunque el gobierno de Laura Chinchilla intentó aprobar un paquete fiscal, los esfuerzos fueron en vano.

La situación es complicada y así lo reconoció Helio Fallas, Ministro de Hacienda, en junio pasado al asegurar que “El déficit fiscal es una situación estructural, ya han pasado seis años de déficit consecutivo y cada año el problema se agrava más. Urge realizar reformas legales que permitan incrementar la carga tributaria, y con ello reducir el desbalance financiero del Gobierno Central  (…)  en  ningún momento de la historia, el déficit ha sido tan agudo como los últimos seis años, cuando pasó de 3,4% del PIB en el 2009 a 5,7% en el 2014”.

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El problema que encara Hacienda no solamente atañe a que los gastos son mayores que los ingresos. Pese a un esfuerzo de las últimos dos Gobiernos, el crecimiento anual de las erogaciones también ha aumentado en una magnitud mayor que la de los ingresos, con una única excepción en el 2011.

Esta condición ha hecho que la diferencia se ensanche año con año, alimentada entre otros disparadores del  gasto, por un creciente desembolso en salarios tanto en términos absolutos como relativos.

Por ejemplo, mientras en el 2007 el gasto en salarios representaba menos de un tercio de los gastos totales del Gobierno, en el 2014 la cifra creció hasta un 50%: la mitad de los ingresos que percibe Hacienda se gasta en remuneraciones, pluses, privilegios y cargas sociales.

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De acuerdo con un estudio de la Academia de Centroamérica, en la actualidad existen mecanismos automáticos que incrementan las remuneraciones totales, más allá del salario base, sin control de las autoridades, y por ende, afectan el tamaño del déficit fiscal.

El incremento sostenido en los salarios –resultante de los mecanismos automáticos-  ha persistido inclusive tras la emisión de la  directriz 009-H que congeló el 85% de las plazas vacantes del Gobierno  y ordenó que no se crearan nuevas plazas, a excepción de una valoración exhaustiva de la Autoridad Presupuestaria.

Origen de los disparadores

El estudio de la Academia de Centroamérica resalta que en el 2009 la Administración de Óscar Arias registró una política fiscal expansiva, asociada principalmente a un gasto de carácter permanente.

Ello se reflejó no solo en una mayor contratación laboral en el sector público sino además en ajustes en las escalas salariales de dichos empleados.

En este sentido, el acelerado aumento de los salarios de los empleados públicos se debió a la aplicación de la política del percentil 50 entre el 2007 y el 2010, que consistió en equiparar los salarios de los profesionales del Gobierno Central con el percentil 50 de los salarios del Sector Público Autónomo no Financiero, que recibían remuneraciones mayores.

Además, instituciones del resto del sector público decidieron a su vez aumentar el salario de sus empleados para mantener la brecha con respecto a los salarios de los funcionarios del Gobierno Central.

“Como consecuencia de las tendencias descritas, en promedio los burócratas ganan más que quienes laboran en el sector privado. Además, el diferencial entre unos y otros se ha ido ensanchando en el tiempo”, concluye el estudio de la Academia de Centroamérica, publicado en el 2014.

Datos recopilados por el economista Jorge Guardia, con base en datos del INEC, revelan que el ingreso promedio de los funcionarios públicos casi triplica el salario promedio privado.

Según su análisis, es probable que un grupo amplio de funcionarios se ubique en los quintiles más exuberantes del ingreso y también que la mayoría de empleados privados caiga en quintiles inferiores.

Oscar Arias responsable del déficit fiscal

Guido Mora

Guido Mora

Ante el impacto del déficit fiscal en la vida política y económica de Costa Rica, me vi en la obligación de documentarme y de volver a escribir sobre este tema.

Respecto del déficit fiscal considero que es necesario, no sólo reflexionar sobre qué de lo que se dice no es cierto, sino también tratar de saber en qué consiste, de dónde surgió y quiénes son los responsables de este serio problema que aqueja las finanzas públicas.


¿Qué es el déficit fiscal?

Según definición encontrada en la red, “El déficit fiscal es la diferencia negativa entre los ingresos y los egresos públicos en un cierto plazo determinado. El concepto abarca tanto al Sector Público consolidado, como al Sector Público no financiero y al Gobierno Central. Se trata del resultado negativo de las cuentas del Estado. Cuando los gastos estatales superan a los ingresos, se produce el déficit.

El déficit fiscal, por lo tanto, aparece cuando los ingresos recaudados por impuestos y otras vías no alcanzan para cubrir aquellas obligaciones de pago que han sido comprometidas en el presupuesto. La Contabilidad Nacional se encarga de medir el déficit, apelando a diversas cuentas para poder representar con números la actividad económica de manera sistemática.

Es importante señalar que cuando un país gasta más de lo que ingresa se dice que tiene un déficit fiscal, si gasta lo mismo que ingresa, un presupuesto equilibrado y si gasta menos que lo que entra en sus arcas, tiene un superávit” .

El problema que actualmente sufre el Estado costarricense es precisamente un déficit fiscal, en donde los egresos superan con creces los ingresos que recibe la hacienda pública.

Esta situación provoca, por una parte, la imposibilidad del Estado de atender los requerimientos que plantean los ciudadanos y por otra, inhibe a la Administración de la capacidad de ejecutar proyectos, que se orientan al cumplimiento de sus programas de campaña y sus planes de gobierno.

El déficit fiscal en Costa Rica ha sido recurrente. Según publicación de El Financiero del 12 de agosto de 2015, a lo largo de los últimos 25 años, este problema ha condicionado, en mayor o menor medida, el quehacer de las Administraciones que se desempeñaron durante ese período.

Deficit fiscal

Fuente: El Financiero, 12 de agosto de 2015

Años atrás, Eduardo Méndez Quesada y Rodolfo Durán Víquez en su publicación ORIENTACIÓN DISCRECIONAL Y CÍCLICA DE LA POLÍTICA FISCAL EN COSTA RICA, con fecha mayo de 1995 , habían demostrado el comportamiento cíclico del déficit fiscal costarricense, que depende exclusivamente del manejo de la hacienda pública que hagan las diferentes Administraciones.

En el siguiente cuadro, publicado por los autores antes mencionados, se muestra la evolución del déficit fiscal costarricense en el período comprendido entre 1986 y 1994.

Oscar Arias responsable del déficit fiscal

1. Un signo positivo indica déficit mientras que un signo negativo indica superávit.
2 Se excluyen de los gastos el pago de intereses,
n.d. No disponible.
Fuente: Sección Finanzas Públicas y Mercado de Capitales. BCCR.

Ante la problemática que constituía la existencia del desbalance de las finanzas públicas, cada Administración asumió una seria de medidas destinadas a la reducción de la brecha existente entre los ingresos y los egresos de la hacienda pública.

En un cuadro incluido por los autores mencionados, se recoge de manera esquemática, el problema que se suscitaba en cada momento y las medidas que se ejecutaron para enfrentar el problema fiscal, así como un recuento de las acciones tomadas para incrementar los ingresos públicos.

Incluyo para efectos informativos, el cuadro antes mencionado:

Deficit

En términos generales, la acción de las Administraciones que se enfrentaron al problema del déficit fiscal se circunscribe, en el área de los egresos, a contener el gasto público, a renegociar los intereses de la deuda y a reducir la planilla estatal. En el campo de los ingresos, se negociaron y aprobaron impuestos que permitieron incrementar los ingresos a la Hacienda Pública.

De aquí que es importante comprender que las iniciativas para equilibrar las finanzas deben contemplar no sólo acciones en la contención del gasto, sino también gestiones que procuren el incremento de los ingresos. Medidas que en ambos extremos son indispensables para lograr el equilibrio financiero.

Entre 1994 y 2006, se observa la presencia del déficit fiscal en las finanzas costarricenses, sin que el desbalance en las finanzas públicas constituyera un peligro que atentara directamente con el desarrollo nacional. A partir del año 2003, se recuperan las finanzas públicas y se nota una leve mejoría de la situación fiscal, hasta llegar a un superávit de 0.6% del PIB, coincidente con el crecimiento de la economía en un 7% del PIB .

Oscar Arias responsable del déficit fiscal

Figura 1. Resultado financiero del sector público global (1983-2012)-Porcentaje respecto del Producto Interno Bruto. Fuente: Julio Cesar Espinoza Rodríguez y Marco Vinicio Valerio Berrocal.

En este gráfico, tomado de la publicación citada, se nos muestra la evolución del déficit fiscal entre 1983 y 2011.

Como se muestra, hasta el año de 2006, la Administración Pacheco de la Espriella manejó los recursos públicos cuidando no incurrir en excesos de gasto, e incluso se le acusó de no realizar inversión pública, lo cual condujo a que se obtuviera un superávit del 0,6% del PIB.

Cabe destacar que no todos los déficits fiscales son indeseables. Dependiendo del uso de los egresos, si éstos se destinan a inversiones, pueden considerarse como déficits fiscales manejables y convenientes, pues no se orientan a gasto corriente, sino a la inversión.

¿Quién es el responsable del déficit fiscal en Costa Rica?

La segunda Administración de Oscar Arias Sánchez se inicia en el año 2006.

Con el surgimiento de la crisis económica mundial en el año 2008, la Administración Arias Sánchez decide impulsar el “Plan escudo fiscal”, un conjunto de acciones que pretenden atenuar el impacto de la crisis económica mundial en la economía costarricense.

Tal como lo reconoce el mismo Rodrigo Arias, Ministro de la Presidencia durante esa Administración: “la crisis significó la caída de los ingresos de más del 40% durante los años 2007 y 2008… para amortiguar el golpe de la crisis económica internacional, se impulsó el Plan escudo fiscal, que generó un “encadenamiento sin control” en el empleo público”.

La medida que ejecutaron durante la Administración Arias Sánchez consiste en “aplicar a los empleados públicos la política del percentil 50 entre el 2007 y el 2010, que consistió en equiparar los salarios de los profesionales del Gobierno Central con el percentil 50 de los salarios del Sector Público Autónomo no Financiero. Además, instituciones del resto del Sector Público decidieron a su vez aumentar el salario de sus empleados para mantener la brecha con respecto a los salarios de los funcionarios del Gobierno Central” .

Las medidas económicas aplicadas por la Administración Arias Sánchez, en vez de destinar recursos a acciones que generaran gastos puntuales o inversión pública, tal como construir infraestructura o vivienda, se orientaron al incremento de los salarios del sector público, generando una vorágine de gasto sin precedentes.

Es así que, “aun cuando los ingresos fiscales del Gobierno central se contraían en 2 puntos porcentuales del PIB a raíz de la crisis económica, la Administración Arias disparó el gasto público del 15,7% del PIB en el 2007 al 19,8% en el 2010… ¿En qué se fue todo ese gasto? ¿En proteger a los pobres de los efectos de la crisis? No es así. En el 2007 el número de hogares pobres representaba un 16,7% del total, pero para el 2010 dicha cifra había aumentado al 21,3%. La misma Cepal señaló que “Costa Rica se destaca como el único país, entre aquellos para los que se cuenta con información, en que los indicadores de pobreza y de indigencia tuvieron un deterioro visible en 2009, cuando aumentaron 2,5 y 1,4 puntos, respectivamente”. De tal forma, Costa Rica fue el país latinoamericano que más aumentó el gasto público a raíz de la crisis y, al mismo tiempo, es el que vio aumentar la pobreza de manera más significativa. No solo eso, el mismo informe indica que al año siguiente América Latina había vuelto a los niveles de pobreza previos a la crisis. Lo mismo no se puede decir de Costa Rica .

De manera irresponsable, las medidas tomadas conducen a que de un superávit del 0,6% existente en el año 2006, al término de la Administración Arias se entregara la Hacienda Pública con un déficit del 5.3% del PIB.

Lo más grave aún, reitero, es que el incremento del gasto, por encima de los ingresos fiscales no se invirtió en infraestructura, ni en reducción de la pobreza, ni en acciones que favorecieran a la mayoría de los costarricenses. Simple y llanamente, el incremento del gasto público, que creó e impactó desmesuradamente el crecimiento del déficit fiscal se derrochó en burocracia.

Durante la segunda Administración Arias Sánchez el número de empleados públicos aumentó un 20%…, de cada 4 empleos creados en el país, 3 fueron en el sector público. Y no solo creció la burocracia, sino que también hubo una “maratón” de aumentos salariales en todo el aparato estatal. He ahí las razones por las cuales Costa Rica se encuentra hoy en una situación fiscal tan precaria… En esta segunda Administración de Oscar Arias, la frase que el expresidente nos regaló en el 2005 durante la campaña presidencial: “Si a mí me dieran una pulpería para administrarla, lo más seguro es que la quiebro”, resultó profética.

Las repercusiones que estas medidas tuvieron en las finanzas públicas, fueron adversas en todos los niveles, valga señalar el impacto negativo y sin precedentes que tuvieron en la Caja Costarricense de Seguro Social, en que se debilita la institución líder de la solidaridad social costarricense. El Presidente Ejecutivo Eduardo Doryan conduce a la institución por el camino de la irresponsabilidad, en que “según una auditoría de la Organización Panamericana de la Salud … la planilla de la CCSS creció en casi un 30% y, aun así, durante ese período disminuyeron la cantidad de cirugías, consultas e internamientos hospitalarios. Al explicar las razones del aumento insostenible en su planilla, el Departamento de Contaduría de CCSS señaló que fue la institución la que “generó el empleo creado a la fuerza por el Plan Escudo impulsado por la administración Arias” . Hay quienes incluso señalan que las medidas ejecutadas por la Administración Arias Sánchez en la Caja Costarricense de Seguro Social, tenían el claro objetivo de debilitar y perjudicar, en búsqueda de segundas intenciones, a la seguridad social costarricense.

Como resultado de la aplicación de estas medidas, en el Gobierno Central el salario promedio creció entre 2008 y el 2010, un 50%.
Como era de suponer, el Plan Escudo Fiscal representó un aumento en el gasto público dentro del rubro de salarios, mientras los ingresos no tenían el mismo comportamiento, pues la actividad económica no levantó a niveles capaces de catapultar el ingreso total del Gobierno.

Tal como analizamos en otro de nuestros artículos, los salarios públicos llegaron a constituirse en el 31,3% del gasto público, esto es, o es decir una tercera parte de las obligaciones fiscales.

Esta es la realidad que se topa la Administración Chinchilla Miranda que en el año 2010 encuentra al inicio de su mandato, que el problema del déficit fiscal se ha convertido en inmanejable. La Presidenta Chinchilla procura impulsar un paquete de medidas fiscales para resolver el problema del desbalance en la Hacienda Pública, pero la politiquería irresponsable, impulsada por los partidos políticos de oposición al Gobierno liberacionista, evitó la aprobación de impuestos que permitieran contribuir al equilibro de las finanzas públicas.

En el ámbito de la especulación, es posible que el rompimiento de relaciones que se suscitara entre Laura Chinchilla y Oscar Arias, al inicio de la Administración Chinchilla Miranda, estuviera provocado por el estado de las finanzas públicas, del que posiblemente Laura Chinchilla no contara con toda la información necesaria y disponible.

La Administración Solís Rivera

La Administración Solís Rivera se topa con un déficit fiscal escandaloso, casi sólo comparable con el que enfrentará el Gobierno en 1994.

Según expone Helio Fallas, para el año 2104, “los ingresos apenas cubren un 57,0% de los gastos totales, por eso surge el problema fiscal, a pesar de los esfuerzos realizados por el Gobierno para racionalizarlos” .

Según esta misma publicación, desde al año 2010, más del 50% del financiamiento del Presupuesto Nacional, es sufragado con deuda, mediante dineros provenientes de bonos colocados a nivel nacional e internacional.

El siguiente gráfico, incluido en la publicación antes mencionada, muestra lo comentado:

Oscar Arias responsable del déficit fiscal

Tal como mencionamos en el artículo: El déficit fiscal y las falacias de Otto Guevara, La Nación y Canal 7, publicado en Cambio Político, la reducción de los ingresos y la inflexibilidad del gasto, han causado un colapso en las finanzas públicas, que resulta impostergable atender.

La alerta no es sólo local, también ha llegado desde el exterior cuando agencias privadas alertan sobre la situación precaria de las finanzas públicas. Es así como “En setiembre de 2014, la firma calificadora de riesgo Moody’s bajó su calificación sobre Costa Rica y la retiró de la lista de los países que contaban por lo menos con grado de inversión; Fitch Ratings, decidió cambiar, a principios de este año, la perspectiva sobre el riesgo costarricense y pasarlo de estable a negativo; el Fondo Monetario Internacional apuntó (en su informe sobre las condiciones económicas) los riesgos de ese faltante fiscal y señaló la necesidad de hacer ajustes importantes o una reforma en ese campo; más recientemente el Banco J. P. Morgan sumó otra opinión desfavorable al considerar que la economía local enfrenta el riesgo de quedarse sin un ajuste fiscal que mejore sus condiciones .

Consideraciones finales

Espero haber contribuido a explicar los alcances de la problemática del déficit fiscal, de manera que entendamos de qué es lo que estamos hablando.

Es claro que la responsabilidad de generación de este problema recae en las medidas económicas impulsadas en la Administración Arias Sánchez y la actitud irresponsable en el manejo de las finanzas públicas, que impactaron al Gobierno Central en general y en particular a instituciones imprescindibles para el sostenimiento del Estado Social de Derecho, como es la Caja Costarricense de Seguro Social.

El déficit fiscal, desde esta perspectiva, no es un problema “de generación espontánea”, hay responsables y culpables de que esta situación se esté presentando en las finanzas del Estado costarricense.

Atender el problema es impostergable. Si esta Administración no frena y reduce el déficit fiscal, sufriremos todos los costarricenses y en particular, sufrirán los más pobres de nuestra sociedad, ante el indispensable recorte de transferencias que deberá hacer el Gobierno, por ausencia de recursos públicos.

El Presidente Solís, debe actuar con agilidad e inteligencia, con el fin de concitar las voluntades de diversos actores económicos: partidos políticos, sindicatos, Sector Público y Sector Privado, grupos de interés y de presión, para escoger y aplicar cuanto antes, las medidas que urge el país, para sanear las finanzas públicas.

El recorte del gasto por parte del Gobierno Central, es sólo una medida, una señal de buena fe, por parte de la Administración, que refleja la voluntad política del Gobierno para atacar el problema del déficit fiscal.

Sin embargo, no es con discursos o poses demagógicas, frases vacías u ocurrencias relacionadas con el llamado al recorte del gasto, como se resuelve el problema.

Lamentablemente y aunque no nos guste, se deben incrementar los ingresos de la Hacienda Pública, con el fin de acarrear recursos frescos a las finanzas estatales; esta acción pasa por la inevitable aprobación y aplicación de nuevos impuestos.

Pero además y de manera urgente, hay que señalar a los políticos y los funcionarios públicos que, por omisión o por interés, luchan contra la actualización de los instrumentos fiscales destinados a atacar le evasión y la elusión fiscal, que según datos de El Financiero, para el año de 2012, alcanzó el 7,5% del PIB .

Estas sin embargo, forman parte de un menú de opciones, a las cuales nos referiremos en una próxima ocasión.

 

Diputados aprueban informe que responsabiliza al Plan Escudo de Oscar Arias como causante de la crisis de la CCSS

Edificio de la Caja Costarricense del Seguro Social en San José. CRH

Edificio de la Caja Costarricense del Seguro Social en San José. CRH

Los legisladores de los partidos Liberación Nacional (PLN), Movimiento Libertario (ML) y Accesibilidad sin Exclusión (PASE) y el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) firmaron el informe de mayoría sobre la situación financiera de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), que se aprobó este jueves a eso de las 7:35 p.m.

El informe, que además contó con el análisis y apoyo de la legisladora Patricia Pérez Hegg, señala que fue el Plan Escudo de la administración de Óscar Arias Sánchez el que “torció los números desfavorablemente” en la Caja.

“El plan escudo de Óscar Arias cogió a la CCSS como la caja chica y pararrayos del desempleo. No podemos usar una institución tan emblemática como la Caja como un instrumento económico paliativo del desempleo, que fue lo que se hizo. Eso para mí es una mala decisión estratégica. 11 mil personas más fue lo que se aumentaron en plazas y ahí se ve cómo los numeros se empiezan a torcerse, esto sumado al tema de los pluses salariales”, enfatizó Pérez Hegg.

Coinciden con lo anterior los diputados del Partido Acción Ciudadana (PAC) que participaron en la comisión y quienes destacaron –en un informe aparte- que los problemas en la ejecución de recursos de la entidad vienen de casi dos décadas atrás, pero que la situación empeoró durante la administración Arias Sánchez, con el Plan Escudo bajo la gestión de Eduardo Doryan.

Los diputados denunciaron además que encontraron un problema de índole legal, relacionado con la injerencia política de arriba hacia abajo y “que se mueve bajo absoluta discrecionalidad para decidir los nombramientos de las altas jerarquías de la Caja y los mandos gerenciales, a partir de la Ley Constitutiva, Nº17, por lo que consideran que ésta debe ser corregida a la brevedad”.

“… Presentaremos un proyecto de Ley que elimina la injerencia del Poder Ejecutivo en el nombramiento de la Presidencia Ejecutiva. Asimismo, hemos considerado pertinente depurar los mandos medios gerenciales, creando perfiles que definan las funciones del nivel técnico, ya que, como lo reconoció la actual Presidenta Ejecutiva, Dra. Ileana Balmaceda, en una de sus audiencias a esta comisión, en los setenta años de funcionamiento de la Caja nunca se han nombrado los gerentes bajo criterios técnicos que demuestren la idoneidad para el ejercicio del cargo”, cita el informe en sus recomendaciones.

Parte de las recomendaciones dadas por la Comisión son las siguientes:

• Promulgar y aprobar una ley para efectuar la separación administrativa del Seguro de Enfermedad y Maternidad (SEM) del Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (RIVM).

• La Contraloría General de la República (CGR) deberá establecer las responsabilidades administrativas en la toma de decisiones contrarias a las sanas practicas de gestión, por parte de la Junta Directiva.

• La CGR deberá realizar, cada inicio de periodo de gobierno, un análisis financiero y de sostenibilidad del Seguro de Enfermedad y Maternidad (SEM) y del Régimen de Invalidez, Vejes y Muerte (RIVM).

• Reconocer las cuentas por cobrar por 58.600,4 millones de colones relacionadas con el traslado de funcionarios del Ministerio de Salud, cuyas planillas las paga la CCSS de conformidad con la Ley 7374.

• Promulgar y aprobar una Ley para fortalecer la gestión de cobro de la CCSS (tipificar como delito penal el no pago de las cuotas a la seguridad social).

• Promulgar una ley para que el SEM pueda ser objeto de una regulación y supervisión efectiva por parte de un ente externo.

• Promulgar una ley que permita a la Superintendencia de Pensiones la regulación del Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte.

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