El atentado a la publicación francesa de Charlie Hebdo más que un acto terrorista, debe ser calificado como un acto político religioso, en el que el terrorismo obviamente está involucrado.

Lo mismo puede decirse de los otros actos “terroristas” que sacudieron a ese país durante la semana.

Por qué lo digo, porque el hecho de terror fue motivado por el fanatismo político ideológico de la creencia extremista o radical como algunos la llaman en una religión; en este caso la musulmana; como en el pasado lo fue la católica y más antes la hebrea (judaísmo) y sin olvidarnos de las politeístas.

Todas y cada una de la religiones han cometido actos de barbarismo, genocidios y múltiples atrocidades en el nombre de la religión; es decir, en el nombre de los jerarcas político religiosos que comandan las naciones, imperios, reinos, etcétera.

Lo mas triste de todo es que todos, sin excepción, lo han hecho disqué en nombre de Dios, cuando es obvio que, lo han hecho en nombre y para provecho propio.

No hay un Dios católico o cristiano o hebreo o musulmán o budista o de la naturaleza o del sol, tampoco hay dioses de lo que sea que se adore o se crea.

Hay un sólo Dios pero este no pertenece a ninguna religión; es más, no pertenece al hombre, pertenece al Universo y a cuanta civilización hay en el.

Pero el fanatismo político religioso y la manipulación inhumana que hacen los jerarcas y jefes político religiosos con las mentes de los pobres que se tragan su discurso y retórica demagógica política religiosa, los lleva a realizar actos de fanatismo como los atentados ocurridos en Francia.

Cuando el hombre aprenda que Dios se encuentra dentro de sí mismo, si uno se permite buscarlo, la llama y lo necesita, y no dentro de una iglesia, mezquita, pagoda o cualquier otro templo; y mucho menos en lo que digan o dejen de decir los jerarcas político religiosos de éstas; se dará cuenta de que, la religión no tiene sentido, salvo, claro está, para dominar a las masas que se dejen dominar.   

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