Cuando más de 1 Millón de Electores Votaron por el actual Presidente, Luis Guillermo Solís, fue con la Esperanza de un Cambio; pero el Cambio que la Gente Esperaba Era un Cambio en la Forma de Gobernar; No un Cambio de Gobierno, como ingenua y maliciosamente el ex candidato Johnny Araya quiso hacer creer y engañar al elector.

La gente, el ciudadano, el elector, hartos de corrupción en los 3 Supremos Poderes,

Desde el Presidente(a) hasta los Ministros(as), Actuando en Beneficio Propio, para el Partido Político, para los Intereses de la Cúpula o Élite de Políticos, Empresarios, Inversionistas, Empresas, Privados o Nacionales que Dirigen la Plutocracia Neoliberal y la Oligarquía Política que Nos Gobierna;

Desde la Asamblea Legislativa con los Diputados(as) del Oficialismo y Otras Bancadas Neoliberales y Religiosas que Igualmente Trabajan para Sí Mismos, para el Partido Político al que Representan, para los Intereses de la Cúpula o Élite de Políticos, … 

Desde las Cortes de Justicia y el Poder Judicial con Jueces y Magistrados Corruptos y Serviles Partidistas, que Toman Decisiones a su Antojo y Conveniencia, pero Que los Cobija la Inmunidad;

Esperaban que, el Nuevo Gobierno, Cambiara Esa Corrupta Forma de Gobernar; que Cumpliera las Promesas de: Cerrar los Consejos del MOPT; de Terminar con Consultorías, Servilismos y Clientelismos Políticos en las Instituciones Públicas, Empresas y Gestiones del Gobierno; de Terminar con los Abusos en Salarios, Pensiones y Privilegios en Ciertos Grupos, Gremios, Instituciones y Empresas Estatales; de Acabar con los Chorizos en las Contrataciones de Obra Pública y Concesiones a Empresas Privadas;…

En otras palabras, el Cambio que la Gente Esperaba Era que el Funcionario Público en la Gestión de Gobierno y la Administración Pública Llegara a Servirle al Pueblo a la Ciudadanía; NO, Llegar a Servirse del Estado en la Administración Pública y la Gestión de Gobierno Como lo Hicieron los Anteriores Gobiernos.

Tristemente, salvo por unas cuantas pinceladas como el tope a las pensiones de lujo y otras por ahí, el nuevo Gobierno, no ha mostrado intención de cambio; y no pareciera que vaya a hacerlo de aquí a la presentación de su informe de labores de los 100 días de Gobierno. 

    

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