Quisiera comentar un artículo, “Lo humanamente correcto”; publicado por Oscar Arias; ya que, recoge muy bien, lo Demagógicamente Correcto de Oscar Arias; ¡Haced Como Digo! No ¡Como Hago!

“Es una gran ironía que la ola democratizadora en América Latina haya generado un efecto auto-censurador en el discurso de quienes, durante décadas, alzaron la voz con valentía en contra de las dictaduras que marcaron con plomo la región.”…

Es una ironía aún mayor y a mi criterio más grave que, los gobiernos de los gobernantes que, se auto-denominan democratizadores, pacifistas y defensores de los derechos humanos como la libertad de expresión (derecho a criticar al gobierno), de reunión (derecho a manifestación y a huelga) y de prensa (derecho a denunciar al gobierno y a publicar y denunciar sus actos de corrupción y a los políticos que los cometen) hayan generado, no solo un efecto represivo-censurador, en el discurso de quienes, durante décadas, alzaron la voz con valentía en contra de los chorizos ejercidos en dichos gobiernos; sino también, que marcaron un repudio e indignación creciente entre los ciudadanos ante el gobierno de quienes lo ejercieron. 

“Una vez que los Gobiernos latinoamericanos empezaron a ser el resultado de elecciones democráticas, una vez que la tortura, las desapariciones, los asesinatos masivos dejaron de abofetear la dignidad de millones de seres humanos, surgió en el medio internacional un nuevo estándar retórico. Como ya no se puede llamar dictadura a ningún Gobierno en la región, con excepción de Cuba, es "políticamente incorrecto" ser demasiado agresivo en el ataque al comportamiento de ciertos líderes con tendencias indiscutiblemente autoritarias.”…

Extrañamente, Oscar Arias, No dice, Ni sugiere que sea "políticamente incorrecto" ser demasiado agresivo en el ataque al comportamiento de ciertos líderes con tendencias indiscutiblemente autoritarias”; como Él mismo (OAS).

“Nos hemos sumido en un nivel de crítica tenue y respetuosa. En atención a la soberanía de los países, y, sobre todo, en atención al hecho de que las propias poblaciones son las que eligen perpetuar estos regímenes, nos eluden las palabras apropiadas para condenar categóricamente el comportamiento de gobernantes como Nicolás Maduro.”…

Nuevamente, extrañamente, Oscar Arias, No dice, No sugiere, Ni siquiera menciona que fue gracias a que, la propia población electoral lo eligió, él pudo ser presidente por segunda vez.

“Es hora de sacudir los buenos modales. En Venezuela se están cometiendo violaciones a los derechos humanos y no importa si Maduro se cree líder electo libremente, y no importa si las encuestas reafirman su popularidad, y no importa si algunas de sus políticas sociales supuestamente buscan aliviar la pobreza, y no importa si carecemos de mecanismos efectivos para que la comunidad internacional intervenga: A fin de cuentas, quien suprime a la oposición es un enemigo de la democracia.”…

Es hora de sacudir los buenos modales. En Costa Rica se cometieron violaciones a los derechos humanos y no importa si Arias se creyó un líder electo libremente, y no importa si las encuestas reafirman su popularidad, y no importa si algunas de sus políticas sociales supuestamente buscan aliviar la pobreza, y no importa si carecemos de mecanismos efectivos para que la comunidad internacional intervenga: A fin de cuentas, quien suprime a la oposición es un enemigo de la democracia. En eso último, 100% de acuerdo; Arias es un enemigo de la democracia; sobretodo de la democracia participativa

“Dirán que es poco lo que podemos hacer. Dirán que aquello tiene asomos de proceso judicial y es difícil demostrar la total arbitrariedad de las investigaciones. Dirán que hay que ser cuidadosos de no equiparar el Gobierno venezolano a otros regímenes mucho más brutales. Me tiene sin cuidado. En las palabras de Willian Faulkner: "Creo que el hombre no solo perdurará, sino que prevalecerá. Creo que es inmortal no por ser la única criatura que tiene voz inextinguible, sino porque tiene un alma, un espíritu capaz de compasión, de sacrificio y de perseverancia".”…

Casualidad de casualidades, Oscar Arias, No dice, No sugiere, Ni por asomo menciona los procesos judiciales que tiene en su contra, la total arbitrariedad con la cual se han tratado de ocultar, retrasar, impedir, invalidar o anular las investigaciones en su contra; por otro lado, Él (OAS) sí ha tratado de equiparar su gobierno, a otros regímenes mucho menos brutales y más democráticos.

“La plutocracia, después de haber destruido el poder real por la fuerza bruta con disfraz de democracia, ha comprobado y reducido a la nada esta democracia. El dinero es el que habla, el que imprime, el que radia, el que reina, y los reyes, lo mismo que los jefes socialistas, tienen que acatar sus decretos y aún, por extraña paradoja, que suministrar los fondos para sus empresas y garantizar sus utilidades. Ya no se compra a la democracia: se la embauca.” Bernard Shaw

 

 

Lo humanamente correcto

Es una gran ironía que la ola democratizadora en América Latina haya generado un efecto auto-censurador en el discurso de quienes, durante décadas, alzaron la voz con valentía en contra de las dictaduras que marcaron con plomo la región.

Una vez que los Gobiernos latinoamericanos empezaron a ser el resultado de elecciones democráticas, una vez que la tortura, las desapariciones, los asesinatos masivos dejaron de abofetear la dignidad de millones de seres humanos, surgió en el medio internacional un nuevo estándar retórico. Como ya no se puede llamar dictadura a ningún Gobierno en la región, con excepción de Cuba, es "políticamente incorrecto" ser demasiado agresivo en el ataque al comportamiento de ciertos líderes con tendencias indiscutiblemente autoritarias.

Nos hemos sumido en un nivel de crítica tenue y respetuosa. En atención a la soberanía de los países, y, sobre todo, en atención al hecho de que las propias poblaciones son las que eligen perpetuar estos regímenes, nos eluden las palabras apropiadas para condenar categóricamente el comportamiento de gobernantes como Nicolás Maduro.

Sacudir los buenos modales. Es hora de sacudir los buenos modales. En Venezuela se están cometiendo violaciones a los derechos humanos y no importa si Maduro se cree líder electo libremente, y no importa si las encuestas reafirman su popularidad, y no importa si algunas de sus políticas sociales supuestamente buscan aliviar la pobreza, y no importa si carecemos de mecanismos efectivos para que la comunidad internacional intervenga: A fin de cuentas, quien suprime a la oposición es un enemigo de la democracia.

No planeo atemperar la acusación. Maduro está persiguiendo a sus opositores con una maquinaria institucional cómplice y corrupta. Su proceder en contra de Leopoldo López, María Corina Machado, varios alcaldes de la oposición e innumerables estudiantes que se han lanzado a las calles para protestar contra el régimen, es un atropello a todo lo que inspira la Carta de las Naciones Unidas, la Carta Democrática de la Organización de Estados Americanos y, en general, el ordenamiento internacional de los derechos humanos.

Dirán que es poco lo que podemos hacer. Dirán que aquello tiene asomos de proceso judicial y es difícil demostrar la total arbitrariedad de las investigaciones. Dirán que hay que ser cuidadosos de no equiparar el Gobierno venezolano a otros regímenes mucho más brutales. Me tiene sin cuidado. En las palabras de Willian Faulkner: "Creo que el hombre no solo perdurará, sino que prevalecerá. Creo que es inmortal no por ser la única criatura que tiene voz inextinguible, sino porque tiene un alma, un espíritu capaz de compasión, de sacrificio y de perseverancia".

Valores de la humanidad. No basta tener una voz. Solo sirve si la usamos para defender los más caros valores de la humanidad. Me sumo al coro que pide la liberación de Leopoldo López. Me uno al coro que pide el fin del proceso contra María Corina Machado. Me sumo al coro que condena este circo alucinador, donde la locura se hace pasar por inventiva, y la intransigencia por patriotismo.

Lo más probable es que el gobierno de Maduro ignore mis palabras. Con suerte, me endilgará el caché de ser agente de la CIA.
Lo que no puede ignorar es una verdadera avalancha de censura internacional. Lo que no puede ignorar es la sumatoria de miles y miles de voces en cientos de países, articulando la condena que hasta ahora no ha adquirido la contundencia que merece.

‘Libérenlos’. El único comportamiento que un demócrata puede aceptar de parte de Maduro es el cese de toda hostilidad contra los opositores. En ninguna democracia del mundo existen presos políticos. "Libérenlos. Libérenlos. Libérenlos." Eso es lo único que es políticamente correcto decir, porque es lo único que es humanamente correcto exigir.

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