”El Estado emplea 14 grandes programas para otorgar numerosas ayudas a personas de escasos recursos, sin embargo, casi medio millón no reciben ningún apoyo por parte del Gobierno.

De las 1.096.000 personas que viven en la miseria, 610.000 perciben algún beneficio estatal. Esto significa que 485.214 pobladores pobres no están cubiertos por la asistencia gubernamental.

La cooperación estatal va desde alimentos, becas, vivienda y pensiones hasta centros de cuido para niños y ancianos.

El Gobierno concede esos beneficios a las familias de escasos recursos con el fin de mejorar su calidad de vida y darles oportunidades para salir de su condición.

El Bono Familiar de la Vivienda, el Régimen No Contributivo de Pensiones y los Comedores Escolares son parte de las iniciativas sociales selectivas con las cuales cuenta el país para administrar las ayudas a las familias más necesitadas.

Los proyectos son manejados por nueve entidades, entre ellas, el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS), el Banco Hipotecario de la Vivienda (Banhvi) y el Fondo Nacional de Becas (Fonabe).

Del total, ocho programas y cuatro instituciones se crearon durante los últimos cinco gobiernos. Entre los iniciativas más recientes destacan Avancemos, la Red Nacional de Cuido y el Ministerio de Bienestar Social.

Esa estructura social dedicada a paliar las carencias de la población pobre le cuesta al país casi el 2,5% del producto interno bruto (PIB), siendo una de las naciones de América Latina que gestiona más recursos para ese sector.”…

“A pesar de la alta inversión, ninguna autoridad pública conoce, a ciencia cierta, cuánto de esos recursos llegan, finalmente, a las manos de los pobres.

Así lo indicó Juan Diego Trejos, del Instituto de Investigación en Ciencias Económicas (IICE) de la Universidad de Costa Rica.”…

“De esa forma, en los últimos tres años la inversión realizada por el país para atacar la miseria creció un 21,3%.

A pesar de que los mandatarios han apostado por más programas, instituciones y dinero para reforzar la lucha contra la miseria, en las últimas dos décadas, el índice de pobreza de Costa Rica se ha mantenido estancado en alrededor del 20%, y la necesidad extrema en el 6%.

Causas. Para Natalia Morales, investigadora del Estado de la Nación, no es necesario más recursos, sino corregir algunas deficiencias de la política selectiva, como la descoordinación y la duplicación.

“Son muchas prácticas aisladas entre las instituciones; además, algunos programas se duplican”, aseguró Morales.

Según Trejos, otro defecto del sector es la falta de liderazgo.

“Son muchos programas distintos en diferentes instituciones y no hay un ministro rector. Siempre ha habido un problema de coordinación y autoridad”, señaló.

Otro elemento que minimiza el impacto de los programas es que no todos los recursos recaen en los más necesitados. Una razón de esa deficiencia es la falta de una base de datos completa de la población pobre que permita identificar y llegar a los más vulnerables.

“Las familias en situación más extrema tienen más dificultades de acceder (a los beneficios) porque viven en lugares apartados o no tienen información”, apuntó Trejos.

Otro factor contraproducente son los cambios de gobierno.

“Cada cuatro años, el Gobierno llega con su plan estrella de combate a la pobreza y echa atrás los logros de la administración anterior”, explicó Morales.”…

Todo lo anterior no es mas que un fiel reflejo de la realidad social y económica del país nos dice que los “Programas contra pobreza ignoran a 500.000 personas”; que las “Ayudas del Estado no son suficientes para combatir la pobreza”; que el “Gobierno da ayuda y ellos trabajan, pero las necesidades continúan”; tal y como lo indica el “Ministro de Bienestar Social y Familia, Fernando Marín: ‘Mantuvimos la inversión social’” y eso a pesar de el sector empresarial y privado, también ayuda “Empresas echan una mano a familias pobres.

Las causas están señaladas; los efectos en nuestra economía también; así como los esfuerzos del Gobierno por revertir la trágica situación. ¿Por qué entonces no surten efecto? Lo he señalado ya muchas veces, Porque los programas de Gobierno contra la pobreza, las ayudas del Estado para combatir la pobreza, la inversión social en contra de la pobreza,…, ¡Todo eso lo ha hecho el Gobierno Neoliberal con un Visión Política!, ¡Visión de Clientelismo Político-Partidario!

Y mientras No se no se ataque la raíz del problema, la solución es en vano. Y máxime y principalmente cuando esa solución es política. En otras palabras:

“A pesar de la alta inversión, ninguna autoridad pública conoce, a ciencia cierta, cuánto de esos recursos llegan, finalmente, a las manos de los pobres.”…

Eso ocurre simple y sencillamente porque a la autoridad pública; o sea, política, lo que le interesa es cumplir con su objetivo público-institucional; o sea, político-institucional; eso es, “invertir en la seguridad social del país; para así poder cumplir los objetivos y programas del Gobierno de lucha contra la pobreza y así, poder hacer luego, un bonito y sentido anuncio comercial en cadena de radio y televisión, que dejen al Gobierno y la imagen del Ejecutivo, muy por el alto, en sus programas sociales.

Si eso no fuera así; No habría muchas prácticas aisladas entre las instituciones; los programas No se duplican; Sí habría liderazgo en cada sector; Sí habría un ministro rector; evitando así que, “Siempre ha habido un problema de coordinación y autoridad”.

Y es que la solución social, No política; No es que de las 1.096.000 personas que viven en la miseria, 610.000 perciban algún beneficio estatal; la solución social, No política; Es que de las 1.096.000 personas que viven en la miseria, a X número (habría que realizar estudios serios para determinarlo) se les resuelva el problema que los tiene sumergidos en ese círculo vicioso; eso significaría que un futuro 1.096.000 – X pobladores pobres, no solo, Sí estarían cubiertos por la asistencia gubernamental; sino que también habrían del circulo de la pobreza para generar trabajo, cotizar, producir y contribuir a la seguridad social y económica del país por sí mismos.

¿Cómo se podría lograr romper el círculo vicioso de la pobreza?

Evitando que casos como estos continúen

“Alex Barquero recoge latas durante casi un mes hasta llenar de aluminio una gran bolsa negra por la que obtendrá ¢9.000.

Este vecino del bajo los Ledezma, en La Uruca, vive con su esposa, Yera Jiménez, y con su hijo de 10 años, Alonso, en una pequeña vivienda. Allí, la cocina comparte espacio con la pila y un cuarto para los tres.

Los constantes ataques de epilepsia que sufre Barquero le cierran las puertas del mercado laboral. “Yo digo que soy epiléptico; entonces me responden que ese tipo de enfermedades no se pueden permitir”, expresó.

Barquero laboró durante ocho años en una empresa de buses de Heredia como chequeador, limpiando baños y lavando buses hasta que llegó un jefe nuevo y lo despidió debido a sus numerosas convulsiones.

A su esposa, Yera Jiménez, se le dificultad trabajar porque tiene que velar por el cuido de su hijo Alonso, quien tiene varios problemas de salud, entre ellos un retraso en su desarrollo psicomotor.

El niño acude a la escuela del barrio Peregrina gracias a una beca que le brinda el Fondo Nacional de Becas (Fonabe), uno de los programas impulsados por el Estado para combatir la pobreza.”…

Y ¿Eso cómo lo podríamos lograr?

Eliminando el subsidio político (cooperación estatal) que va desde alimentos, becas, vivienda y pensiones hasta centros de cuido para niños y ancianos que el Gobierno Neoliberal da, como ya dijimos, con fines político-partidistas. Y sustituyéndolo por una verdadera e integral cooperación estatal a X número de familias pobres, hasta que logren salir de dicha situación.

Esto es, en vez de Beca Avancemos, darle a los niños los útiles escolares (o colegiales), los uniformes, los pasajes, la comida (y a los más necesitados, al menos dos, si es posible las tres); acondicionar Escuelas y Colegios Públicos para que tengan todas las facilidades educativas, recreativas y de infraestructura para que el alumno; no solo pueda educarse; sino tener calidad de vida también.

En vez de pensiones de asistencia social que No alcanzan ni para cubrir las necesidades básicas como alimentación; pensiones que cubran todas las necesidades básicas y/o al menos, el salario mínimo de ley; sí se sufre discapacidad o invalides, otorgar la pensión obligatoria por parte del Estado, No importa que falten cuotas o años por laborar.

En vez de Bonos de la Vivienda que No alcanzan ni para la compra del terreno; otorgar soluciones de vivienda completas (casa y terreno) en desarrollos integrales (calles, agua, luz y demás servicios) construidos por el Estado.

Las Redes de Cuido, Seguridad Comunitaria y otros programas sociales que Sí han tenido éxito, extenderlos a todas las comunidades necesitadas mediante convenios con los gobiernos locales (Municipalidades).

Y en el Sector Privado-Empresarial, extender, propiciar y alentar iniciativas como esta

“Carlos Eduardo Guevara Gómez creció en Portegolpe de Santa Cruz, un pueblo guanacasteco cercano a hoteles donde es fácil encontrar a familias pobres.

Este joven de 24 años no pudo concluir el colegio. Sus padres, de humilde condición, carecen de recursos para asegurarle un cambio de vida con estudios.

“Trabajaba en lo que podía aunque, en realidad, no hacía nada. Ahora sí quiero superarme con esta oportunidad”, contó.

Su “oportunidad” es un nuevo proyecto en la Reserva Conchal y el hotel The Westin Golf Resort & Spa Playa Conchal.

Con la modalidad de educación dual –aprender haciendo–, Guevara sacará un técnico en bebidas del Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) y realizará sus práctica en ese hotel de 410 habitaciones, en playa Conchal, Santa Cruz.

Desde diciembre del 2013, una beca le permite a este joven cumplir con su sueño y, a la larga, obtener un trabajo que ayudará en los ingresos de su familia.”…

¡Querer es poder! Todo está en Querer ayudar a la gente; No en Poder servirse de ella con fines político-partidistas… ¡Esperemos que el próximo Gobierno logre bien entender eso! 

 

 

Programas contra pobreza ignoran a 500.000 personas
El Estado emplea 14 grandes programas para otorgar numerosas ayudas a personas de escasos recursos, sin embargo, casi medio millón no reciben ningún apoyo por parte del Gobierno.

De las 1.096.000 personas que viven en la miseria, 610.000 perciben algún beneficio estatal. Esto significa que 485.214 pobladores pobres no están cubiertos por la asistencia gubernamental.

La cooperación estatal va desde alimentos, becas, vivienda y pensiones hasta centros de cuido para niños y ancianos.

El Gobierno concede esos beneficios a las familias de escasos recursos con el fin de mejorar su calidad de vida y darles oportunidades para salir de su condición.

El Bono Familiar de la Vivienda, el Régimen No Contributivo de Pensiones y los Comedores Escolares son parte de las iniciativas sociales selectivas con las cuales cuenta el país para administrar las ayudas a las familias más necesitadas.

Los proyectos son manejados por nueve entidades, entre ellas, el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS), el Banco Hipotecario de la Vivienda (Banhvi) y el Fondo Nacional de Becas (Fonabe).

Del total, ocho programas y cuatro instituciones se crearon durante los últimos cinco gobiernos. Entre los iniciativas más recientes destacan Avancemos, la Red Nacional de Cuido y el Ministerio de Bienestar Social.

Esa estructura social dedicada a paliar las carencias de la población pobre le cuesta al país casi el 2,5% del producto interno bruto (PIB), siendo una de las naciones de América Latina que gestiona más recursos para ese sector.

Los niños del Cen-Cinái ubicado en  León XIII almuerzan primero un ensalada, luego un plato de arroz y frijoles con algún tipo de carne.       | ALBERT MARÍN

Los niños del Cen-Cinái ubicado en León XIII almuerzan primero un ensalada, luego un plato de arroz y frijoles con algún tipo de carne. |

Así lo indicó Juan Diego Trejos, del Instituto de Investigación en Ciencias Económicas (IICE) de la Universidad de Costa Rica.

A pesar de la alta inversión, ninguna autoridad pública conoce, a ciencia cierta, cuánto de esos recursos llegan, finalmente, a las manos de los pobres.

La Nación realizó ese cálculo, con base en la recolección de datos de los sistemas de Transparencia, y de Presupuestos de la Contraloría General de la República, de los informes de ejecución del Fondo de Desarrollo Social y Asignaciones Familiares (Fodesaf), y de cifras brindadas por las instituciones a cargo de los proyectos.

Según esos datos, en el 2011 el total de recursos que llegaron a los pobres fue de ¢374.994 millones. En el 2012 fueron ¢444.043 millones y para el 2013, el rubro alcanzó ¢491.221 millones.

De esa forma, en los últimos tres años la inversión realizada por el país para atacar la miseria creció un 21,3%.

A pesar de que los mandatarios han apostado por más programas, instituciones y dinero para reforzar la lucha contra la miseria, en las últimas dos décadas, el índice de pobreza de Costa Rica se ha mantenido estancado en alrededor del 20%, y la necesidad extrema en el 6%.

Causas. Para Natalia Morales, investigadora del Estado de la Nación, no es necesario más recursos, sino corregir algunas deficiencias de la política selectiva, como la descoordinación y la duplicación.

“Son muchas prácticas aisladas entre las instituciones; además, algunos programas se duplican”, aseguró Morales.

Según Trejos, otro defecto del sector es la falta de liderazgo.

“Son muchos programas distintos en diferentes instituciones y no hay un ministro rector. Siempre ha habido un problema de coordinación y autoridad”, señaló.

Otro elemento que minimiza el impacto de los programas es que no todos los recursos recaen en los más necesitados. Una razón de esa deficiencia es la falta de una base de datos completa de la población pobre que permita identificar y llegar a los más vulnerables.

“Las familias en situación más extrema tienen más dificultades de acceder (a los beneficios) porque viven en lugares apartados o no tienen información”, apuntó Trejos.

Otro factor contraproducente son los cambios de gobierno.

“Cada cuatro años, el Gobierno llega con su plan estrella de combate a la pobreza y echa atrás los logros de la administración anterior”, explicó Morales.

Ayudas del Estado no son suficientes para combatir la pobreza

VIDEO | DESARROLLO HUMANO

Ministro de Bienestar Social y Familia, Fernando Marín: ‘Mantuvimos la inversión social’

Imagen sin titulo - GN

Gobierno da ayuda y ellos trabajan, pero las necesidades continúan

Alex Barquero recoge latas durante casi un mes hasta llenar de aluminio una gran bolsa negra por la que obtendrá ¢9.000.

Este vecino del bajo los Ledezma, en La Uruca, vive con su esposa, Yera Jiménez, y con su hijo de 10 años, Alonso, en una pequeña vivienda. Allí, la cocina comparte espacio con la pila y un cuarto para los tres.

Los constantes ataques de epilepsia que sufre Barquero le cierran las puertas del mercado laboral. “Yo digo que soy epiléptico; entonces me responden que ese tipo de enfermedades no se pueden permitir”, expresó.

Barquero laboró durante ocho años en una empresa de buses de Heredia como chequeador, limpiando baños y lavando buses hasta que llegó un jefe nuevo y lo despidió debido a sus numerosas convulsiones.

A su esposa, Yera Jiménez, se le dificultad trabajar porque tiene que velar por el cuido de su hijo Alonso, quien tiene varios problemas de salud, entre ellos un retraso en su desarrollo psicomotor.

El niño acude a la escuela del barrio Peregrina gracias a una beca que le brinda el Fondo Nacional de Becas (Fonabe), uno de los programas impulsados por el Estado para combatir la pobreza.

Alex Barquero, su esposa, Yera Jiménez, y su hijo Alonso viven en una pequeña casa en bajo Los  Ledezma, en La Uruca. Alex recoge latas con lo que gana ¢9.000 al mes para comprar algunos alimentos    | MAYELA LÓPEZ

Alex Barquero, su esposa, Yera Jiménez, y su hijo Alonso viven en una pequeña casa en bajo Los Ledezma, en La Uruca. Alex recoge latas con lo que gana ¢9.000 al mes para comprar algunos alimentos |

Falta más. Pero este y otros beneficios gubernamentales no son suficientes para satisfacer las necesidades básicas de familias –como la de Alex Barquero–, y de paso otorgarles las herramientas que les ayuden a salir de la miseria.

Actualmente, 14 programas dirigidos por nueve instituciones otorgan múltiples beneficios a los hogares más necesitados.

Sin embargo, la pobreza se mantiene estancada en el 20% de la población.

Además, no todas las personas con mayores carencias reciben la asistencia del Estado.

Al menos 485.214 pobres no perciben ninguna de las ayudas que brinda el Gobierno.

Así se desprende si al número de pobres se le resta la cantidad de beneficiarios, según los datos del Fondo de Desarrollo Social y Asignaciones Familiares y del Instituto Nacional de Estadística y Censos.

Otro caso en donde la ayuda no alcanza es el de Shirley Collado Calvo, de 33 años y quien vive en un rancho con sus seis hijos, en Garabito de León XIII, Tibás.

Dos de sus hijos acuden a la escuela pública gracias a ayudas que reciben del Fonabe, pero esa colaboración no sirve para atender otras necesidades, como la electricidad y la alimentación.

Collado limpia casas, plancha y hace mandados, con lo que obtiene unos ¢10.000 semanales para el sustento de sus niños, mas no siempre logra su cometido.

“A veces nos falta la comida porque, tal como hoy, no hay nada. Ahora voy a limpiar, entonces puedo comprar arroz. Lo más importante es que tengan el platito de arroz”, dijo la jefa de hogar.

Empresas echan una mano a familias pobres

Carlos Eduardo Guevara Gómez creció en Portegolpe de Santa Cruz, un pueblo guanacasteco cercano a hoteles donde es fácil encontrar a familias pobres.

Este joven de 24 años no pudo concluir el colegio. Sus padres, de humilde condición, carecen de recursos para asegurarle un cambio de vida con estudios.

“Trabajaba en lo que podía aunque, en realidad, no hacía nada. Ahora sí quiero superarme con esta oportunidad”, contó.

Su “oportunidad” es un nuevo proyecto en la Reserva Conchal y el hotel The Westin Golf Resort & Spa Playa Conchal.

Con la modalidad de educación dual –aprender haciendo–, Guevara sacará un técnico en bebidas del Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) y realizará sus práctica en ese hotel de 410 habitaciones, en playa Conchal, Santa Cruz.

Desde diciembre del 2013, una beca le permite a este joven cumplir con su sueño y, a la larga, obtener un trabajo que ayudará en los ingresos de su familia.

Carlos Guevara recibe apoyo de una firma hotelera y del INA para estudiar. | CARLOS LEÓN PARA LN

Carlos Guevara recibe apoyo de una firma hotelera y del INA para estudiar. |

Este programa de responsabilidad social reclutó a 20 muchachos de 18 a 20 años, vecinos de 14 comunidades de esa zona costera.

“Estudiamos la condición socioeconómica de los hogares para escoger a los beneficiarios (…); la meta es llegar a 80 jóvenes en los próximos meses”, dijo Gisela Sánchez, vocera del hotel.

Como esta empresa, existen más experiencias de firmas privadas que extienden una mano a la población de escasos recursos.

Alimentos. Hace dos años nació el Banco de Alimentos, donde 10 empresas donan productos que llenan los platos de 18.000 niños, ancianos y adultos de comunidades pobres del Valle Central.

Este plan es apoyado por firmas como Dos Pinos, Walmart, Mutual Alajuela, Demasa, la Asociación de Empresas para el Desarrollo (AED), Pozuelo, Kellogs y Procter & Gamble, entre otras.

De hecho, Demasa, Bimbo y Walmart también donan productos a zonas marginadas.

“Hay un protocolo para dar donaciones: las empresas buscan organizaciones sin fines de lucro que deben demostrar que existen y atienden a la población meta del programa”, indicó Éricka Linares, de AED.

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