Escribe don Emilio Bruce:

”Estamos enfermos como país y como sistema. Debemos entre todos buscar los compromisos que nos lleven a la mejor solución.
Sinceramente
¡Hacia la izquierda!
En la elección del 2 de febrero pasado el país dio un giro hacia la izquierda. El PAC, partido socialdemócrata de la escuela más ortodoxa, fue el más votado de todos. El PLN, partido socialdemócrata de la “Tercera Vía”, fue el segundo más votado. El Frente Amplio, quien se definió en un momento como “el heredero del Partido Comunista de Costa Rica”, quedó de tercero. Entre estos tres partidos se reúne algo así como el 77% de los votos sufragados. El país va a una segunda ronda para elegir entre don Luis Guillermo Solís y don Johnny Araya. Ambos persiguen la expansión del tamaño del estado, aumentar la carga tributaria y hacen énfasis en mejorar y fortalecer la CCSS, y el ICE.
La Asamblea Legislativa reunirá entre esos tres partidos 41 legisladores de 57 o sea un 72%. Lo razonable es que puedan llegar a ponerse de acuerdo en los proyectos sensibles y los proyectos comunes. Probablemente sean los proyectos sociales los que lleguen a aprobarse. En ellos coinciden los tres.”…

A lo que, parafraseando sus frases:

Estamos enfermos como país y como sistema. Debemos entre todos buscar los compromisos que nos lleven a la mejor solución.
Sinceramente
¡Hacia la Democracia Participativa!

Y es que, tal y como don Emilio señala: “La disfuncionalidad del aparato estatal se ha puesto como ejemplo de esa “corrupción” e incapacidad de los “pegabanderas” que contratan los “políticos de siempre”…

Y es que, tal y como el célebre físico Albert Einstein digo “Sí buscas resultados diferentes, No hagas siempre lo mismo”.

Y es que, precisamente la disfuncionalidad del aparato estatal que ha puesto la Corrupción como ejemplo de ejercicio de la función pública y de la incapacidad de los “políticos de siempre”; es precisamente, por estos, hacen “lo mismo de siempre” como contratar “pegabanderas”  que compren votos y conciencias, campañas del miedo, violaciones a las Leyes Electorales, tráfico de influencias políticas,… y por lo que, ¡Nadie les cree! un sin fin de promesas políticas, carentes de contenido y posibilidad de ejecución que irremediablemente, irrefutablemente, dejarán vacías y en el olvido, una vez alcanzado el objetivo del poder y la presidencia; Ya que, para ellos, el fin justifica los medios y llegan al poder, para servirse de el y no para servirle al país o a la ciudadanía.

“El país requiere un golpe de timón, un profundo viraje en la eficiencia del estado, en la competitividad del país, en los mecanismos usados para escoger los diputados, en la administración y el tamaño de la deuda política, en el equilibrio fiscal, en la eficacia de la Fiscalía y del Ministerio Público, en la construcción de la necesitada infraestructura nacional, en la mejora de la gobernabilidad y gobernanza, en la seguridad jurídica de Costa Rica y en la lucha contra la corrupción. El país debe dar un salto hacia adelante y sin embargo la Asamblea Legislativa ha quedado muy dividida.”…

Totalmente cierto, pero eso No se consigue, Ni se conseguirá por la Tercera Vía Neoliberal del neoliberalismo económico y comercial impulsado por los Arias y el nuevo Partido Libre-Corrupción Nacional.

Eso sólo se consigue y se conseguirá por la Vía de la Democracia Participativa:

Instaurándola como Forma de Gobierno, llamando a Referéndum Nacional para establecer una Nueva Constitución Política para el Siglo XXI que cambie la forma de elegir al Presidente, a los Diputados, a los Alcaldes; para que sea el Pueblo, la ciudadanía, el elector y votante de cada Cantón quien los elija y quien los destituya, si estos no responden a lo que prometieron; una nueva constitución política que permita reformar los Supremos Poderes para respondan al pueblo, a la ciudadanía y No a los partidos políticos; una nueva constitución política que permita reformar también la Administración Pública y del Estado Costarricense, que permita Reformar los Códigos de Trabajo, Administrativo, Penal, etcétera, para así poder eliminar una serie de privilegios, potestades y una serie de “ilegalidades” legales que permiten que unos tengan mucho, entre tanto, otros, no tengan casi nada; por ejemplo: los salarios de lujo de ciertos funcionarios públicos, o los privilegios de ciertos gremios, asociaciones y regímenes de gobierno.

“Más estado, más impuestos, más regulaciones, más entidades para combatir la pobreza, devolver la telefonía y la electricidad al antiguo monopolio estatal, la renacionalización de puertos y aeropuertos, todo ello constituye un giro hacia la izquierda. El analizar y replantear el TLC con Estados Unidos es cosa grande y de consecuencia.”…

Esas no son mas que falacias del neoliberalismo económico y comercial de la Tercera Vía planteada por el Arismo y la Plutocracia Neoliberal que nos gobierna; en ese sentido, lo que deberíamos plantearnos como país, como ciudadanía es un giro hacia una nueva forma de Democracia de Tercera Vía, Democracia Participativa, ¡El Poder del Pueblo en Manos del Pueblo!.

Tan sólo el Estado justo y necesario para la correcta y eficiente operación y administración del Gobierno, del país y de la ciudadanía; que todos paguemos impuestos, el pobre como pobre y el rico como rico; regular estricta y efectivamente las operaciones del Estado y las operaciones privadas también, quitar eso de que las empresas privadas puedan autoregularse (que es lo que ha generado toda clase de chorizos, ya conocidos); tan sólo las entidades necesarias para combatir la pobreza, el desempleo, la educación, la niñez, etcétera, sin duplicidad, ni de funciones, ni de entidades; devolver a las Instituciones Públicas y Empresas del Estado el Dominio de Competencia en la telefonía, la electricidad, la salud, etcétera; esto es, que las empresas privadas compitan entre ellas, No contra el Estado, sus Empresas y sus Instituciones Públicas; la renacionalización de puertos y aeropuertos; la concesión sólo en modelos de participación conjunta empresa-Estado; la preponderancia y privilegio del mercado interno, del productor, del empresario y de las empresas nacionales; todo ello constituye un giro hacia la democracia participativa. El analizar y replantear, no sólo el TLC con Estados Unidos, sino también, todos los TLCs es cosa grande y de consecuencia; pero es un análisis que se debe hacer.

 

Estamos enfermos como país y como sistema. Debemos entre todos buscar los compromisos que nos lleven a la mejor solución.
Sinceramente
¡Hacia la izquierda!
En la elección del 2 de febrero pasado el país dio un giro hacia la izquierda. El PAC, partido socialdemócrata de la escuela más ortodoxa, fue el más votado de todos. El PLN, partido socialdemócrata de la “Tercera Vía”, fue el segundo más votado. El Frente Amplio, quien se definió en un momento como “el heredero del Partido Comunista de Costa Rica”, quedó de tercero. Entre estos tres partidos se reúne algo así como el 77% de los votos sufragados. El país va a una segunda ronda para elegir entre don Luis Guillermo Solís y don Johnny Araya. Ambos persiguen la expansión del tamaño del estado, aumentar la carga tributaria y hacen énfasis en mejorar y fortalecer la CCSS, y el ICE.
La Asamblea Legislativa reunirá entre esos tres partidos 41 legisladores de 57 o sea un 72%. Lo razonable es que puedan llegar a ponerse de acuerdo en los proyectos sensibles y los proyectos comunes. Probablemente sean los proyectos sociales los que lleguen a aprobarse. En ellos coinciden los tres.
En el país hay un millón doscientos cincuenta mil personas en pobreza. De ellas unas trescientas cincuenta mil son personas que existen en la miseria. La educación muy básica o inexistente en estas personas es el disparador básico de la pobreza.
En la elección los ciudadanos votaron con la convicción de que “los políticos” son corruptos, que el liderazgo político del país son “los mismos de siempre” y que ese liderazgo es el responsable de robar y empobrecer a las mayorías. Fue un castigo al continuismo del PLN.
La disfuncionalidad del aparato estatal se ha puesto como ejemplo de esa “corrupción” e incapacidad de los “pegabanderas” que contratan los “políticos de siempre”.
El país requiere un golpe de timón, un profundo viraje en la eficiencia del estado, en la competitividad del país, en los mecanismos usados para escoger los diputados, en la administración y el tamaño de la deuda política, en el equilibrio fiscal, en la eficacia de la Fiscalía y del Ministerio Público, en la construcción de la necesitada infraestructura nacional, en la mejora de la gobernabilidad y gobernanza, en la seguridad jurídica de Costa Rica y en la lucha contra la corrupción. El país debe dar un salto hacia adelante y sin embargo la Asamblea Legislativa ha quedado muy dividida.
Más estado, más impuestos, más regulaciones, más entidades para combatir la pobreza, devolver la telefonía y la electricidad al antiguo monopolio estatal, la renacionalización de puertos y aeropuertos, todo ello constituye un giro hacia la izquierda. El analizar y replantear el TLC con Estados Unidos es cosa grande y de consecuencia.
Esta es una seria encrucijada. Si no le cumplen las promesas al 77% de los electores el voto de 2018 será aún más volátil. Si le cumplen con las promesas que fueron planteadas como la “solución última” pero no generan los resultados esperados, la crisis nacional continuará.
Estamos enfermos como país y como sistema. Debemos entre todos buscar los compromisos que nos lleven a la mejor solución.

Emilio Bruce
Profesor
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