Cuando es el pueblo, como titular del poder político, el que elige democráticamente a sus representantes, para la integración de las instituciones políticas que ejercen los diversos atributos del mando, se habla de democracia representativa; por lo tanto estrictamente hablando, ya tenemos una democracia representativa.

En la práctica, en los hechos y en la realidad, No tenemos ni siquiera una democracia representativa; tenemos una Plutocracia; (del griego πλουτοκρατία, ploutos ‘riqueza’ y kratos ‘gobierno’) es un sistema de gobierno en el que el poder lo ostentan quienes poseen las fuentes de riqueza.

En tanto que, la democracia participativa es una expresión mas amplia que se refiere a formas de democracia en las que, los ciudadanos; o sea, el pueblo, tienen una mayor participación en la toma de decisiones políticas que las que les otorga la democracia representativa; la democracia participativa es un modelo en donde las personas pueden organizarse de tal modo que, puedan ejercer una influencia directa en las decisiones públicas y administrativas.

Por tanto en épocas en las que el pueblo, la ciudadanía muestra cada vez más una profunda insatisfacción con el actual modelo democrático; por considerarlo corrupto, no representativo de la voluntad popular y sobretodo que defiende los intereses políticos y económicos de unos cuantos en contra de los de la mayoría; es justo y necesario, No solo ir pensando en el cambio a la democracia participativa; sino, Exigirlo, a los Supremos Poderes.

Democracia representativa

En el esquema electoral que se viene usando, los partidos políticos escogen sus candidatos, hacen campaña y presentan su plan de gobierno. Luego de las elecciones, la escogencia del gabinete queda prácticamente a discreción del candidato ganador. Candidato que no pocas veces fue escogido por un caudillo del partido o una cúpula. Ni hablar del financiamiento, que podría estar afianzando más el sistema oligárquico que el democrático.
Hay que cambiar ese paradigma de democracia, porque no está funcionando para los ciudadanos, como ha sido señalado ampliamente por politólogos, analistas, y múltiples encuestas que alertan sobre el desencanto ciudadano con el sistema político actual. No hay duda de las bondades de una democracia frente a otros sistemas, eso no está en discusión, lo que está en duda es si el sistema actual nuestro es realmente una democracia representativa que evoluciona con el tiempo.
Primer cambio, presentar el gabinete de previo a las elecciones, para ministerios e instituciones.
El segundo cambio consiste en un gabinete alternativo, un conjunto de ciudadanos escogidos por mérito. En caso de que a un ciudadano no le agrade la propuesta de ningún partido para el Poder Ejecutivo, podría votar en la papeleta por el gabinete alternativo, en vez de no votar o votar nulo.
Naturalmente, surge la pregunta: ¿cómo y quienes escogen a los integrantes de este gabinete alternativo? El TSE podría facilitar los medios, para que los ciudadanos podamos escoger.
Una manera de facilitar a un costo razonable este proceso, es usar los medios electrónicos de previo, de forma tal que cada ciudadano tenga oportunidad de escoger de un listado corto de candidatos de diversos perfiles (no más de diez), que integrarían el gabinete alternativo en cada ramo (presidente, vicepresidente, ministros de cartera, presidentes ejecutivos de instituciones). El TSE tendría que aportar la lista corta, porque si la definen los gremios sería un desastre en fondo (representaría intereses gremialistas) y en forma. El TSE identificaría a personas con potencial o trayectoria en cada una de las carteras, para conformar un listado diverso y heterogéneo del cual poder escoger. El TSE iría mejorando la forma de conformar los listados.
Una opción más al margen del partidismo y del gremialismo, procurada por algún mérito o virtud.
Es mil veces mejor delegar en el TSE a que escoja diez, y nosotros escoger de allí uno, comparado con tener que ir a votar a ciegas como borregos por partidos que ponen ellos los pre-candidatos o candidatos, y luego ponen también a discreción el gabinete y los jerarcas de las instituciones.
Ilustro con un ejemplo. Si Miguel Carabaguíaz ha hecho una buena labor en ferrocarriles, podría ser uno de los que integraría la lista para Ministro del MOPT, con nueve más se completa la lista. De esos diez, el más votado integraría la propuesta de “gabinete alternativo” de la papeleta.
No es descabellado pensar que los ciudadanos pueden buscar de entre los ciudadanos, aquellos con más méritos para gobernar. El TSE puede empezar a facilitarnos la opción de escoger a un gabinete que represente razonablemente lo mejor de los costarricenses.
La idea es llevar de vez en cuando a ciudadanos con méritos que atiendan el llamado de sus pares, en vez de tener siempre que escoger de entre candidatos de partidos que ansían el poder.
Daniel Pacheco Arias
Ingeniero

Anuncios