El IVA necesario

“Sin advertir la contradicción, surgen voces opuestas a la adopción del impuesto al valor agregado (IVA) mientras el Gobierno no haga más por controlar la evasión fiscal. Es un argumento contradictorio, porque el valor primordial del IVA es su utilidad como mecanismo de control de la evasión. Por eso no se le debe confundir con el impuesto de ventas vigente en la actualidad.

El IVA crea una cadena de pago con incentivos para convertir a cada eslabón en custodio del cumplimiento de las obligaciones fiscales del eslabón precedente. El vendedor cobra el IVA en toda transferencia de bienes o servicios y se hace reembolsar el IVA pagado a su proveedor, cobrándoselo a su cliente. Las diferencias generadas a lo largo de la cadena son entregadas al fisco.

Mediante ese mecanismo, el control fiscal se simplifica y la evasión se torna mucho más difícil. A eso se debe la adopción del IVA en buena parte del mundo, incluyendo economías avanzadas como las de la Unión Europea, donde el impuesto de ventas dejó de existir hace décadas. Oponerse al IVA con el argumento de la mala recaudación es una contradicción insalvable. En países donde la evasión es alta, como el nuestro, es posible generar ingresos fiscales más altos aún con un IVA menor que el porcentaje fijado para el impuesto de ventas”…

Para aclarar y evitar contradicciones, es necesario establecer la diferencia y el funcionamiento de cada impuesto. Actualmente está vigente el Impuesto de Ventas o I.V. El IV es un impuesto directo o puro que taza a toda las venta de mercadería; por ser impositivo, es generador de inflación, al ser uno de los responsables directos del precio de los artículos o mercaderías que todos compramos; por ser un impuesto directo, su recaudación enriquece las arcas del Estado; pero como se indicó, también genera inflación.  El Impuesto al Valor Agregado o IVA; como se indica en el artículo, crea una cadena de pago con incentivos para convertir a cada eslabón en custodio del cumplimiento de las obligaciones fiscales del eslabón precedente; es por tanto, un impuesto indirecto, que no afecta la inflación porque, no incide directamente en precio de los artículos y mercaderías (aún cuando, la tendencia sea, trasladarlo al consumidor); y además tiene la ventaja para el fisco de que tazan los servicios, transferencias de capital y otros aspectos que no se contemplaban con el IV o el Impuesto de Renta o I.R. El IVA es entonces, como dice el artículo,  un mecanismo de control de la evasión fiscal; es por eso que es efectivo y ha sido adoptado en la Unión Europea y otros países desarrollados.

¿Cuál es entonces el problema y la contradicción?… Que el Gobierno quiere aprobar un paquete de impuestos directos, disfrazados de IVA; es decir, junto con el IVA, un impuesto justo y que sirve de control de la evasión fiscal; quiere aprobar un impuesto directo y que causa inflación como lo es, el IV; y posiblemente, incluir también al IR. La falacia y contradicción es, bajo el supuesto falso de que, mediante ese mecanismo, el control fiscal se simplifica y la evasión se torna mucho más difícil; crear un impuesto único, un falso IVA que incluya todo: el verdadero IVA, el IV y el IR; es decir, un paquete recesivo de impuestos, para aumentar la recaudación y la inflación. Parte de eso la contradicción que señalan los opositores.  Por mi parte creo necesario un IVA que crea una cadena de pago con incentivos para convertir a cada eslabón en custodio del cumplimiento de las obligaciones fiscales del eslabón precedente; que tase toda transferencia de bienes o servicios; así como, a las transferencias y ganancias por capital.    

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