Se preguntarán que es una encuesta comprada; pues bien, es una encuesta política pagada a una “empresa encuestadora” para que introduzca la aceptación de una opción pre-establecida o pre-concebida en la opinión de la gente o el público que la lee o escucha y así encausar un resultado favorable hacia una de las partes; obviamente, la que pagó por la encuesta; o bien, hacia algún interés particular de formación opinión; normalmente tendientes a proteger intereses creados, implantando mensajes subliminales en la mente de los lectores o escuchas, a través de la creencia  o aceptación de que los resultados expuestos son  ciertos o validos.

Para los que no son entendidos en estadística y en cómo se debe realizar una encuesta para que ésta no solo sea aleatoria; sino, también imparcial. Existen tres tipos de errores o sesgos como se les llama en estadística, que tergiversan los resultados obtenidos; aún si tomaron de manera aleatoria; ocasionando que, en buena lid, la encuesta resulte inválida.  Dos de estos sesgos son de forma; es decir, de como se toman los datos; e invalidan de inmediato la aleatoriedad en la toma de datos; aún cuando, se hayan recolectado con procedimientos estadísticos válidos y supuestamente aleatorios. Estos son los sesgos de juicio o criterio propio: sesgos en los que se incurre cuando un experto utilizando su criterio de experto, juzga bajo conocimiento propio del caso, cuales elementos deben seleccionarse o escogerse para conformar la muestra o la encuesta. El segundo, es llamado sesgo de selección o escogencia: estos sesgos ocurren cuando un experto en la materia selecciona bajo su propio criterio los lotes que se han de muestrear o las poblaciones que se han de encuestar. Como se, ambos sesgos son similares y ambos anulan la aleatoriedad de los datos, al introducir un “camino” que “orienta” los datos hacia un resultado; a pesar de haber sido muestreados “aleatoriamente”. La aleatoriedad se pierde en el momento que se “encausan” los datos mediante el criterio del experto o la selección de las calidades que deben tener estos datos antes de su muestreo aleatorio.

El ultimo sesgo se conoce como sesgo de valoración o interpretación: estos sesgos no afectan la aleatoriedad de la muestra o de los datos; pero si afectan la aleatoriedad de la interpretación de los datos o resultados de la encuesta por parte de quienes la reciben. Lo hacen al manipular la valoración que hace el lector de la encuesta de los datos o resultados aportados, debido a la interpretación que hace de éstos, quien presenta la encuesta al publico.

Como es conocido de todos, no hay político que se ha su criterio valore mal su desempeño en una encuesta o interprete que los resultados de los datos estén en su contra. Pero esto No es lo más serio del asunto; lo es la compra de la encuesta  política por parte de los medios que los apoyan y de los propios partidos.

Como ya expuse, los sesgos de juicio y selección se pueden cometer aún cuando “se respete el muestreo aleatorio de los datos” si se utiliza el criterio de expertos en la selección de lotes que van a muestrear o en las cualidades de la población que se va a muestrear. Y si en algo son expertos estas “empresas” es en manipular estos sesgos y así encausar la opinión de la gente. Por algo se les paga tanto por realizar estas “encuestas políticas” y por algo yo  les llamo “compradas” y no pagadas.

Queda en sus manos y en su decisión, a su criterio propio, si se deja engañar y manipular por los que ostentan el poder económico y político y lo hacen pasar por tonto con “encuestas políticas” previamente manipuladas. 

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